Honestamente no me había percatado de que ya se llegaba a los 200 posteos. (No me da para decir que “ya llegábamos” porque la verdad es que de esos 200 debo haber hecho un 10%).
Esta mañana cuando vi la entrada de Martín festejando, debo confesar, me emocioné. Me hizo recordar quien era yo antes de conocer este mundillo virtual, qué poco acostumbraba a reflexionar y leer entre líneas los discursos mediáticos masivos. Aunque me da un poco de vergüenza exponer esta debilidad frente a ustedes lectores y vos editor, (porque los considero sumamente inteligentes y críticos), siento que mis líneas deben hacer honor a la invitación que recibí allá por Octubre-Noviembre del año pasado para ser parte de este espacio. Y honrar esa apertura de tu parte Martín, es seguir siendo honesta conmigo y con ustedes, aunque me de vergüenza, aunque me equivoque y me retracte una y otra vez.

No es nada nuevo pero me gustaría aprovechar este posteo para repetirlo: siempre me impresionó la capacidad de aceptación del Otro que tiene nuestro compañero LatinoameriKano. Cuando nos conocimos en el blog de Tenembaum y Zloto, podría decirse que no nos relacionábamos más que para discutir. No era una interacción basada en la defensa de los mismos argumentos (ojo, no dije ideales, dije argumentos), más bien todo lo contrario. Por supuesto, creo que siempre fuimos respetuosos del otro en el debate pero también creo que pensábamos bien diferente.
No obstante, tuvo la grandeza de invitarme a pasear por este espacio cuando quisiera, lo hice, me reí mucho con el primer posteo suyo que leí y fui abiertamente invitada a formar parte de este blog a modo de “sala de juegos”, recuerdo que me dijo, refiriéndose a que podía escribir lo que quiera, cuando quiera y con la extensión que quiera. (Por eso a veces me molesto un poco con lectores que, por ejemplo en mi entrada sobre Sabbatella, vienen a decirme cosas como “¿vos crees que podes discutir ACÁ, en un blog oficialista?”). Insisto, me parece increíble la capacidad de Martín para reconocer un compañero, o como decía un lector en una de sus entradas, reconocer el enemigo verdadero del circunstancial.
Es para mi muy emocionante tener la oportunidad de compartir mis pensamientos, broncas y alegrías con todos ustedes y es un privilegio sentirme parte de este grupo de blogeros. La verdad es que es muy agradable sentirse parte y por ello me han ablandado tanto los que empezaron a decirme “compañera”.
Nuevamente Martín, compañero y amigo, ¡muchas gracias por invitarme, por dejarme ser participe de esta experiencia y por rescatarme de allá! ;)
Gracias a todos por tirar para el mismo lado. (Y esperemos que se sumen muchos más, como dice Martín, por dentro o por fuera, son más que bienvenidos).
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