jueves, 2 de julio de 2009

De la Rúa


En muchos medios gorilo-opositores pero -para mi sorpresa- también entre varios de los compañeros existe una suerte de consenso respecto al "consenso". Y dentro de lo que llamamos "consenso", uno de los factores mediáticamente mas remarcados es la necesidad de la renuncia de Guillermo Moreno.

Yo ante todo, y para ser práctico, quisiera recordar un poco la historia reciente de la Argentina y cómo funcionó el país cuándo los gobiernos hicieron lo que "la gente" quería.

El mejor y mas claro ejemplo fué el gobierno de Fernando De la Rúa. El mayor fracaso de De la Rúa fué hacerle caso a la agenda de "la gente". No al fin de la convertibilidad (todavía recuerdo las pintadas "De la Rúa devalúa"), políticas de ajuste, y finalmente Domingo Cavallo, que lo pedía hasta el taxista y la señora del almacén pero principalmente lo pedían Bonelli y Sylvestre. De la Rúa no tuvo la capacidad de cambiar la política porque la situación era "delicada" o porque vivía "apagando incendios", y en la primera de cambio el "jenga" se le fué al piso. No quiero comparar a éste gobierno con el mamarracho delarruista, quiero llegar a la conclusión de que "la gente" no puede decir lo que un gobierno debe hacer, y mucho menos cuando esa "gente" tiene como interlocutores a los medios. El gobierno es una minoría, pero lo era también en 2007 cuándo sacó el 46% de los votos nacionales. Es mas, los números se acercan cuándo sumamos votos negativos o inasistencia y cuándo caemos en la cuenta de que el padrón no son todos los argentinos. Las urnas sirven para leer como está la cosa y para decidir quién gobierna o quién ocupa un cargo, no para preguntarle a "la gente" cómo gobernar. Por eso es, la nuestra, una democracia representativa.

El resultado de la política de "la gente" durante el delarruismo fué simple: helicóptero. ¿Por que los medios coinciden en la idea de eliminar a Moreno? Por lo mismo: helicóptero.

En mi opinión Cristina dió un gran paso al rechazar la presunta renuncia de Moreno, y dará un enorme paso si en ningún momento la acepta. Ante todo porque Moreno es el kirchnerismo. Moreno es el peronismo en la plaza gritando "gorila puto", lo que jamás le hubiesemos visto hacer a Cavallo, a Maria Julia Alzogaray o a Carlos Corach. Entregar a Moreno es una demostración concreta de débilidad y de renuncia a los principios, además, de básicamente representar un "tenían razón", lo que configura al kirchnerismo y -peor- a sus políticas como un fracaso total en forma retroactiva. Fracaso que no fué tal y que, en todo caso, fué desde la 125 pero a la vista de todos -incluso los opositores- no lo fué antes.
Si algo no necesita éste gobierno es ser más debilitado aún.

Los aparentes guiños de Moyano y algunos intendentes, la existencia de algunos gobernadores hasta el momento aliados y el evidente ninguneo del PRO al peronismo que necesitó como catapulta podrían ser un factor interesante a la hora de acomodar las cosas. Nadie parece demasiado cómodo con Néstor, pero tampoco nadie parece demasiado cómodo con De Narváez y Macri. O con Barrionuevo aspirando a hacerse de la CGT.

¿No escuchar a la gente? Para nada, sinó leer que pasó. Hay sectores que estaban perdidos. El "campo", por ejemplo. Posiblemente irrecuperable. ¿La clase media? Puede ser, aunque no sé por que tiendo a creer que nunca estuvo. Me parece que la lectura que se debe hacer es que los sectores populares en parte nos soltaron la mano, y lo hicieron posiblemente porque no se cubrieron sus expectativas. Si es para ellos que se procura gobernar -ese es el discurso del gobierno por lo menos, y lo creo- que la diferencia en el Conurbano haya sido de 3 puntos es realmente alarmante. Y más aún a manos de un multimillonario mediático como Francisco De Narváez.

Y justamente, como no es heterogénea la composición de éste voto adverso (ni todo el voto fué adverso), hay que definir a quién se escucha y por qué. Renunciar a Moreno sería desatender a las clases populares, a quienes les importa un pito si está Moreno o quien sea, sinó que se solucionen los problemas reales. Y sería darle el OK al poder, a la devalueta que piden la UIA, el "campo" y Clarín, al "sinceramiento del INDEC" que no es mas que una operación a favor de sus arcas. Esa poca gente, que se ha dado en denominar "la gente" es la que pide la cabeza de Moreno, porque en realidad lo que no se atreven a decir -porque está mal visto- es que quieren la cabeza de Cristina.


Fuentes:

Imágen:
http://www.tribelectoraljujuy.gov.ar/imagenes/Archivo%20Historico/Biografias/Delarua/DE%20LA%20RUA%20helicoptero.jpg

Tirando al medio:
http://tirandoalmedio.blogspot.com/2009/07/el-sentido-de-las-estadisticas.html
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