jueves, 4 de febrero de 2010

Las avestruces

Debe ser muy triste la vida del "independiente". Y no, no lo digo sólo porque sea hincha de la Academia.


A veces me pregunto que lleva a una persona a meterse a hacer algo que odia. Que se yo, uno a veces puede entender ciertos motivos. Hay muchos que tienen que laburar de algo que detestan porque no tienen otra alternativa. Pero en algunos casos, ciertos tipos o ciertas minas eligen libremente y sin ninguna presión -al menos aparente- hacer algo que odian.

Y como éste blog es de política, y como éste blog es un blog, de todo ésto se trata esta reflexión que se me ocurre hacer pública en lugar de guardarmela.

No entiendo que motiva a la gente a meterse en todo tipo de blogs o medios a juzgar o agredir al otro por la decisión política que tomó -incluso si hubiera una vara que pudiera medir con objetividad que es evidente que está equivocado.

Si al menos los motivara cierta pasión militante, o si fuese acaso que le pagan por hacerlo, lo entendería. A mi, como todos saben, me pagan con choripanes. Pero, además, admito que en ocasiones puedo incluso ser grosero porque se me suelta la cadena, pero no lo puedo evitar: me apasiona la política y me apasiona defender mi posición. Creo firmemente en lo que sostengo a cada minuto, aún si me contradigo de un minuto a otro. Aun así, y con todo ésto, me daría bastante pudor entrar en el blog o en el sitio de otra persona para juzgarlo o juzgarla por la decisión que tomó, buscar razones para humillarle, provocar, etc, etc. Me sentiría terriblemente miserable.

Es cada vez mas común -al menos para mi- ver ésto en la blogósfera. Pero lo mas preocupante, lo mas triste y alarmante es que se suele hacer desde una posición de total impunidad. No por el anonimato, que todos necesitamos un poco porque internet es como la 9 de julio. Pero sí por el anonimato ideológico. Es como entrar a un foro de fútbol y discutir con todos los hinchas, agredirlos y forrearlos para luego argumentar "no, a mi no me gusta el fútbol" o "yo no soy de ningún equipo". Es la cobardía en su máxima expresión, entendible en un adolescente o un pibe que quieren ser trasgresores, que creen que eso les da cierta chapa de revolucionarios y copados, como quien llama por teléfono para joder a un laburante y sentirse un genio por engañar al otro para el propio beneficio o diversión y salir corriendo a contarle a los amigos. Pero absolutamente incomprensible en un adulto. Es inentendible la obsesión de algunos en muchos blogs que frecuento, la gran mayoría, por agredir cobardemente.

Y, es cierto, analizar las cosas desde y en la blogósfera a la una de la mañana suena un poco frívolo, o medio boludo. Pero sigue rompiéndome la cabeza. No puedo entender como hay personas que se meten a juzgar y agredir a los demás por lo que piensan. Son las cosas que me descepcionan de la sociedad argentina, que me hacen pensar que no tiene retorno porque en éstos tipos y en estas minas viven muchos otros que harían lo mismo si tuvieran la posibilidad.
Que si pones la foto del Che (algunos aparentemente tienen línea directa con Ernesto y dicen que "si el Che viviera..."), o si sos peronista, o si sos tardío (ah si, también hay otros que tienen el celular de Perón y Evita, aunque nunca lo revelan), a ver de que trabajás, a ver si te la bancás en la calle, a ver si seguís siendo KK después del día del juicio final.

No puedo entender con que derecho hay gente que pretende hablar de política sin tomar posición. Es como jugar al ajedrez sin elegir blancas o negras, es algo así como ver un partido de truco y soplarle a uno las cartas que tiene el otro. Esa es la gente que después habla de institucionalidad, ojo, los que hablan de la república y la división de poderes (aunque, claro, no salen del Judicial porque los políticos son todos hijos de puta), pero sobre todo hablan de respetar la pluralidad.
Capaz que creen que realmente están haciendo patria mientras joden al otro, y eso es todo. Deciden unilateralmente (o con la ayuda de algún periodista con cara de amigo y de hombre de respeto) que es lo que está bien y que está mal. No pretenden escuchar razones, ni exponerlas. Ya está decidido. Ellos ya lo decidieron, y se autodenominan "la gente" o "mucha gente". Nunca dicen "yo", porque no saben hacerse cargo de nada, y mucho menos "yo creo", porque ellos no creen sinó que pontifican e imparten justicia divina; no opinan, son verdugos.

Esos compatriotas, que ponen en tela de juicio la honestidad de uno, la capacidad y el derecho de tomar la posición que a uno se le canten las pelotas, se olvidan de ser independientes el día de las elecciones. Ese día -siempre ese día- hablan. Y eligen por odio, nunca por amor. No tienen sueños, porque los sueños son de los ilusos, de los pelotudos que creemos en un proyecto y que nos van a cagar, seguro, por boludos. Ellos tienen sed de venganza, de sangre, vienen a cobrarse lo que les pertenece. Ese día se tapan la nariz y se olvidan (o disimulan) que se la pasan diciendo que son todos ladrones, que no creen en nadie y que son independientes. Toman partido fácilmente por aquellos que odiaron, putearon o dicen que no los representan, sólo para ver como desangran al que odian mas. Se mueven por odios, en escalas relativas de odio. Son capaces de dejar de odiar un poco al mas odiado para odiar un poquito mas al nuevo demonio.

Muchos de nosotros seguimos creyendo en la política. Y por eso hablamos de política. Y por eso dedicamos parte de nuestro tiempo a discutir la política. A veces chicaneamos, a veces hacemos bromas o somos groseros y rudimentarios. Muchas veces nos podemos equivocar. A veces tratamos de pensar un poco mas, a veces invitamos al debate. Pero, y he ahí lo valioso, siempre desde una posición clara, aún cuándo ésta pueda cambiar y cuando podamos repensar cosas, siempre nos hacemos cargo de aquello que dijimos. Si todos pudiéramos hacer lo mismo, estoy convencido de que no necesitaríamos buscar en otras sociedades aquello de lo que carece la nuestra.



Fuentes:

Imagen
http://www.maikelnai.es/wp-content/uploads/2007/06/avestruz.gif
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