
Ya ta. Mis conclusiones post-duelo.
I - Kirchnerismo¿Que es el kirchnerismo? Una de las riquezas del kirchnerismo es y será la imposibilidad de reducirlo, tanto en sí mismo cómo -lo mas interesante- respecto a cómo lo percibimos cada uno de nosotros. Claro que tiene que haber dos o tres palabras que, si nos preguntan por kirchnerismo, los kirchneristas podamos decir y los antikirchneristas puedan decir.
Nosotros diremos: peronismo, justicia social, Néstor, Cristina, Latinoamérica, nacional, popular.
Ellos dirán: dictadura, violencia, soberbia, ignorante, negro, ladrón, Moreno, Jaime, D'Elía.
Está claro que si al preguntarte por el kirchnerismo te vienen mas rápidamente a la mente las primeras palabras sos kirchnerista y si te vienen las segundas, sos antikirchnerista. La primera verdad del kirchnerismo, se me ocurre decir, es que es difícil tomar posiciones intermedias cuándo de él se trata, es decir, la Argentina se divide básicamente entre los kirchneristas y los antikirchneristas.
La segunda verdad del kirchnerismo habría de ser la siguiente: sus seguidores lo piensan en términos positivos, sus detractores en términos negativos. Y éstos términos negativos tienen una particularidad contraria a los positivos que nosotros, sus seguidores, rescatamos: en general -excepto nombres propios- son aplicables para castigar a cualquier gobierno, a corto o mediano plazo.
Dentro de los que somos kirchneristas, tenemos semejanzas y diferencias. Para algunos ha sido un portal de ingreso al peronismo y a la identificación con una fuerza de poder político real. Para otros, ha sido un retorno al sentimiento justicialista y a la militancia, e incluso el móvil de un sueño postergado. Algunos lo han considerado un espacio para construír desde el progresismo. pero venciendo las barreras de lo testimonial. Habrá algunos que lo habrán sentido como una oportunidad más de poder político encolumnado detrás del Partido Justicialista. Pero todos, absolutamente todos, somos compañeros en ésta cruzada y usando palabras peronistas, todos somos buenos muchachos. Y para ser kirchnerista hay que tener coraje y convicciones, ir en contra de la corriente es siempre dificil.
Hoy, que la corriente es brava, es mas difícil ser kirchnerista. Pero en la dificultad también el sentimiento se hace mas fuerte, por necesidad, porque de no haber robustecimiento la corriente nos llevaría puestos.
II - AutocríticasSe han hecho un sinnúmero de autocríticas. La derrota legislativa del 28 de junio de 2009 será recordada (para siempre, no lo duden) por todos nosotros como el segundo golpe bajo de la era kirchnerista luego de la traición de Julio Cobos en el senado. Las autocríticas son como los vinos, necesitan un tiempo para ser mejores.
El problema es que no tenemos tanto tiempo, y que las autocríticas en números grandes (sea en volúmen, sea en cantidad) pueden ser autodestructivas y redundar en la autoflagelación.
Algunos han encontrado fallas en lo comunicacional. Otros han considerado a los medios como factor importante en la distorsión de los hechos que el gobierno pensaba comunicar. Ciertos compañeros consideran que el problema está en el receptor e incluso en su naturaleza, en su comportamiento en tiempos de bonanza y quizá en la dificultad ya mencionada de saber cómo contarle a ese tipo de receptor. Habemos otros que consideramos que se da de todo un poco, pero que uno de los factores clave es la falta de política dirigida a plasmar mejor lo discursivo respecto a la justicia social y la inclusión. Incluso hay quienes consideran que el error estuvo en la pejotización, o bien, en la transversalidad y la adhesión de sectores progresistas. Pero, sin dudas, todas éstas autocríticas -y otras que pudieran sumarse- o llanamente críticas a factores externos son atendibles y seguramente todas tendrán su grado de verdad y también su grado de error, prejuicio, celos o egos.
Lo importante, en tal caso, es no sentenciar conclusiones rápidas como verdades pero sí, entre las conclusiones preeliminares, tratar de actuar lo mas rápidamente. A riesgo de equivocarse, por supuesto.
Claro que ésto se nos escapa y que dependerá de la muñeca de Néstor y Cristina de identificar los errores y atacarlos en su debida medida y con la precisión adecuada.
III - Unidad y luchaVisto lo anterior, aquellos que somos kirchneristas (viejos, nuevos, mas peronistas, menos peronistas, nada peronistas, de izquierda, del centro, incluso a la diestra si han de sumarse o no han de salirse, de todos modos no serían nada nuevo para nosotros) tenemos que permanecer unidos, y es nuestra responsabilidad mantener la unidad en tiempos difíciles en los que las diferencias se hacen mas evidentes, los celos y los miedos se agigantan, los egos crecen con cada movimiento del segundero.
La unidad no es el rejunte, es la unidad: nos une un sentimiento, un lazo en común, una correspondencia en la forma de pensar nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Por todas las cosas que nos unen, debemos permanecer unidos. Nadie dice que sea una tarea fácil. Pero no habría de ser dificil si entendemos que nos une y si lo hacemos con amor y respeto.
La lucha está en la militancia, no tengo dudas. Y nuestra responsabilidad como kirchneristas es aportar militancia, no sólo desde éstos espacios "virtuales" de comunicación, sinó ir mas allá. Cada uno de nosotros sabrá como hacerla, sabrá cual es el tiempo necesario para tomar carrera, para vencer las barreras, para mejorarla, para seguir haciéndola bien como muchos ya lo hacen. Cada uno de nosotros es un planeta aparte, de eso no hay dudas. Pero juntos hacemos una galaxia -en la que, en lo posible, estaría bueno que no haya muchas estrellas-.
Néstor promete salir a caminar el país. Tal vez, los que seguimos siendo kirchneristas (y los que vendrán, ¿por que no?) debieramos entender sus palabras como una invitación a no dejarlo sólo en la titánica tarea de construír contra viento y marea.

Fuentes:
Imagenes
http://www.sosperiodista.com.ar/fotos/crisynestor.jpg
http://www.lanacion.com.ar/archivo/anexos/fotos/81/842281.jpg
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