Porque la naturaleza de estas profesiones es clara, porque la responsabilidad esta en el propio resultado, porque si un medico mata a un paciente o un arquitecto provoca la caida de un puente hecho de carton pintado no puede pasar inadvertido, porque tiene que pagar penalmente por el mal uso de aquella autoridad que se le confirio y por la cual juró lealtad a la Patria el dia de su egreso.
Y lo que es peor, a veces quienes ejercen la profesion de periodista ni siquiera son profesionales habilitados para hacerlo... ¿que dirias vos si una maestra de escuela primaria pretende operarte una hernia?
Y entonces uno escucha a Nelson Castro, otrora “señor periodista” decir que un ministro miente porque su rostro lo delata, y repetir programa tras programa que la culpa la tiene una de las partes y la otra no.
O encuentra a Joaquin Morales Solá, otro periodista de renombre, defender claramente una posicion, llamar una y otra vez a los mismos politicos y funcionarios, coquetear con ellos y sin ruborizarse pasear la propaganda de Atanor y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires al
cerrar su programa.
Incluso Victor Hugo Morales, un gran periodista y una persona integra y transparente, un hombre educado hasta el extremo, perdiendo la compostura absolutamente y poniendose claramente en una vereda en forma cuasi caprichosa, mientras detras desfilan propagandas de Atanor, Monsanto o Dow Chemical.
Y entonces Eduardo Feinmann, Mariano Grondona o Samuel Gelblung terminan pareciendo periodistas neutrales. Asi como Macri termina siendo un politico neutral y educado cuando uno ve la actitud de Elisa Carrio, Ricardo Lopez Murphy o Vilma Ripoll... o Pino Solanas. Sin importar la bandera politica, todos se parecen. Y en el periodismo ya todos se parecen, todos se mezclan, y Cronica TV a veces es un medio mas confiable que Todo Noticias, o Infobae resulta un medio mas “progre” que La Nacion.
Toda esta introduccion es para hablar brevemente sobre lo que escuche el dia domingo de la boca de una periodista llamada Mercedes Marti.
Estoy seguro de que vos la conoces, es una de las periodistas del actual noticiero de canal 9.
Mercedes Marti, en el programa de Roman Iutch -que le consentia cada disparate que decia- en Radio Continental, fue reportada por el periodista deportivo y cada palabra que decia yo resultaba mas impactado.
Y no resultaba impactado porque dijera algo que no sabia, sino porque confesaba abiertamente y con soltura que hacia mal su trabajo, y hasta hacia gala de ello, y decia que el trabajo en realidad tenia que ser mal hecho por el periodista.
Vuelvo con el episodio imaginario... ¿te imaginas si un arquitecto dice “si, para mi el arquitecto tiene que elegir el material con el que hacer una viga, si se cae todo en el fondo somos humanos”? ¿no te sentirias algo ofendido si esa viga es de un puente que se cae y mata a un miembro de tu familia en un accidente?
Eso es lo que dijo Mercedes Marti. Marti, muy segura de si misma y de sus años en el periodismo, propuso que el periodista tiene el deber de darle su “toque” a las noticias, de decir con el cuerpo, con la voz, que debe expresar su opinion porque la objetividad en realidad “no existe”... ¡touche!
¡Que seria de nosotros si cada uno en la tarea que nos toca hacer nos guiaramos por nuestra voluntad!. Supongo que ninguno de ustedes en su trabajo le pone su “toque” a las cosas, porque el jefe los pone en la calle inmediatamente, y de no tener jefe peor aun, porque sabes que tu empresa quiebra si haces las cosas como se te antoja y no como debes hacerlas.
Los periodistas parecen no entender que la suya es una profesion que deberia ser una de las mas nobles y honorables, porque el periodista de ley tiene la mision de informar, de contarle a la gente la verdad para que cada uno elabore, porque, a pesar de lo que quiza sienten muchos periodistas, los televidentes, los lectores, los oyentes, tambien tenemos capacidad de pensar y de discernir que nos parece correcto o incorrecto, mejor o peor. Solo necesitamos saber la verdad, no lo que el periodista considera que es verdad. Y entre una cosa y la otra, amén de los gustos de Mercedes Marti, hay diferencia.
Por el contrario, el periodismo argentino parece seguir creyendo que la profesion de periodista es mas bien una especie de oportunidad, de suerte que nos toca, como un futbolista o un famoso como Wanda Nara o la “Tota” Santillan, que llegan mas arriba cuanto mas bizarros son ... y entonces aparecen los Mauro Viale, los Jorge Pizarro o los Luis Majul, con horas y horas de espacio en los medios para destripar banalidades, o yendo mas lejos, el periodismo carroña de Jorge Rial o Viviana Canosa, y la profesion se transforma en un disparate que se insulta a si mismo.