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jueves, 21 de mayo de 2009

Vuelo La Habana-Madrid

El siguiente téxto no es mío, y tampoco sé si efectivamente es una anécdota o un relato. De todos modos, es muy valioso y si bien no soy muy partidario de copiar/pegar, voy a hacer una excepción. El original lo leí en Argenpress.info, gracias al profesor D. Charienza que me comentó de la nota. Vale la pena leerlo.
Ah, de paso se lo dedico a Hillary Clinton.



Una cadena de tópicos, de expresiones de manual anticomunista básico y de falta de respeto, se dio hace unos días en un vuelo que salió de La Habana con destino Madrid. Todo comenzó en la fila de facturación de equipajes del aeropuerto José Martí, donde se escuchó, con acento castellano y casi en un grito, la frase, "vámonos ya de este país de mierda". La provocación había comenzado.

"Dentro del avión, la mayoría, compuesta por turistas con sombrero de paja y subidos de tono por el ron habanero, dio la razón al dueño del exabrupto anticomunista, y así se fueron sucediendo frases, desde varios asientos, como que Cuba estaba hecha un gran basural, que no había donde comprar nada (se ve que buscaron algo así como El Corte Inglés y no lo encontraron) , que las casas se están cayendo, que los coches son una mierda, que las carreteras son infumables, que hables con quien hables todos se quieren ir del país, que intentan sacarte dinero con todas las estratagemas posibles, que no tienen libertad, que no hay partidos políticos ni democracia, que los jóvenes sueñan con comprar cosas que no tienen, que faltan algunos alimentos, que las mujeres quieren casarse con un extranjero para que las saque del país, que los que viven algo mejor son los que tienen familiares en EE.UU. o Europa y mandan dinero, que hay una casta de funcionarios comunistas que controlan todo y se llevan los privilegios, que abundan las jinetereas, que la gente no trabaja porque ganan la ridícula cantidad de 20 euros al mes... Al festín se fueron sumando incluso algunos cubanos que residían en Europa, y que aportaron detalles y anécdotas que aspiraban a ser divertidas. Y así, durante un buen rato. Pocas voces dieron la réplica de un modo convincente y la victoria parecía contundente, pero… de la fila 16, ya con el avión abandonando La Habana, se levantó un hombre de unos sesenta años y dijo con voz serena y contundente:

"Buenas noches. He escuchado con atención lo que algunos de ustedes han dicho de lo que, al parecer, acaban de ver en Cuba, y sólo pido diez minutos a la tripulación del vuelo para responder. No se si esa mirada que dicen es producto de lo que traen aprendido desde España o realmente de lo que vieron, de cualquier modo, quiero añadir algunas cosas que, quizás por la premura de tiempo en sus vacaciones caribeñas, no pudieron ver y que pocos le pueden contar.

Les digo que viajo con mi hija, aquí a mi lado que padece de cáncer, en Madrid me dijeron que no estaría demás que en Cuba nos dieran una segunda opinión sobre su enfermedad, porque la medicina es de una gran calidad, tanto, que en vez de exportar armas como hacen algunas potencias capitalistas, incluso España le vende armas a Israel, ¿lo sabían?, Cuba prepara a miles de médicos de familias pobres de todas partes del mundo, incluso de EE.UU. y España, ¿quién lo diría, verdad?, y luego se dedican a curar enfermos en lugares inhóspitos de América latina, África y Asia. Es una pena que no hayan podido ver con el cariño y la entrega con que trabajan en los hospitales. Dudo también que conozcan la "Operación Milagro", por la cual, miles, cientos de miles de personas pobres de América latina recuperan la vista de un modo gratuito, ni el programa "Yo sí puedo" por el que cientos de miles de personas han salido del analfabetismo, incluso en España, quién lo diría verdad.

He escuchado con atención a todos ustedes y en más de media hora no han citado la palabra bloqueo, que sino saben les digo, que es un embargo que padece Cuba por parte de EE.UU y que condiciona, y de qué manera, las relaciones con el resto de los países del mundo, bloqueo (quédense con la palabra, por favor, no la olviden) que ha sido condenado en la ONU en decenas de ocasiones. Me pregunto cuánto tiempo hubiera soportado el país al que nos dirigimos una situación similar, un día, una semana, desde luego no cincuenta años, para eso hace falta estar dotado de otro tipo de valores. Valores que no tienen que ver con el consumo de productos que niños tailandeses o laosianos hacen por un céntimo, para que nosotros, ciudadanos del primer mundo, podamos sentirnos felices de poder comprarlos por precios asequibles.

Porque a los que aquí hablaron se les olvidó un detalle, para mantener el consumo que hay en Europa o EE.UU. es necesario extorsionar y explotar al tercer mundo, sino las cuentas no salen, no olviden este detalle, por favor. Es cierto, los cubanos ganan poco, pero no lo es menos que tienen casi todo gratis, incluso la comida es, para ellos, barata, la salud y la educación gratuita, por la luz y el agua pagan céntimos, cuando pagan algo, y por si fuera poco, le dan un trabajo y una casa para vivir, que no serán palacios imperiales pero no me negarán que el yugo de la hipoteca o el alquiler condiciona la vida entera de buena parte de ustedes y angustia a muchos de sus hijos.

Dicen que en Cuba hay jineteras y eso es una tragedia, su aparición, desde hace unos años, es un fracaso de esta sociedad que pelea por ser diferente, así lo reconocen ellos mismos, pero, no se ofendan, pero ¿por qué no combaten con el mismo entusiasmo la prostitución en España, ¿saben ustedes que ostentamos el récord de prostitución en toda Europa? y sobre todo, cuántos de ustedes ha venido sólo y exclusivamente a aprovecharse de esta dura realidad que padece Cuba y que ahora critican. Algunos de ustedes dicen que encontraron cubanos cuyo único deseo es emigrar, eso sí, siempre a EE.UU. o a Europa, no hay un solo cubano que desee irse a Honduras, a Haití, a Guatemala, a Nicaragua a comenzar una nueva vida como obrero… es decir, no cambian su realidad por ningún país latinoamericano, sus referentes son Europa y EE.UU., sólo esos países, que por cierto, son muy pocos en el contexto mundial, viven mejor que Cuba, ese quizás sea uno de los mayores logros de la revolución, aunque ustedes no lo entiendan nunca.

No los voy a aburrir más diciendo que Cuba es un país económicamente pobre, apenas tiene azúcar, níquel y turismo pero le exigimos como si fuera un país rico y poderoso, como si estuviera ubicado entre Noruega y Dinamarca. Ni siquiera si aprovecharon la posibilidad de comprar libros actuales por céntimos de euro. Sobre la democracia y la libertad, y todas esas palabras prostituidas por el capitalismo, no voy a dar mi opinión porque no quiero que me detengan al llegar a Madrid, en este momento de mi vida que le hago tanta falta a mi hija.

Tampoco pretendo que pierdan más el tiempo con mis palabras, sólo recordarles las virtudes de un pueblo mil veces heroico, que ha parido deportistas, científicos y artistas de primer nivel, y que en este momento ejemplifican cinco revolucionarios detenidos arbitrariamente en EE.UU. no se si conocen el caso. No se tampoco que valoración de todo esto harán si la crisis del capitalismo se acentúa y comienzan a tener serias dificultades en su vida personal. Simplemente me quedo con lo que dicen en Cuba los niños en el colegio, "seremos como el Che", es un deseo, una utopía, un sueño, pero un argumento para caminar buscando una sociedad mejor. En otros sitios se dijo en su día "seremos como Franco" y aquí, en este avión, está el resultado.

Se hizo silencio, desde la cabina se apagaron las luces".


Fuentes:

Argenpress.info
http://www.argenpress.info/2009/02/un-vuelo-desde-cuba-con-polemica.html

Imagen: Wikimedia Commons
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:La_habana_cuba1.jpg
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jueves, 13 de noviembre de 2008

De sindicatos, algunas teorías y exclusiones sociales


En el programa de radio de Zloto, escuche un mensaje de un oyente que, opinando sobre la democratización de los sindicatos, decía que no le parecía bien el fallo de la Corte.

Su argumento era (palabras mas palabras menos) que “así habría muchos o demasiados sindicatos, y que iba a ser difícil controlarlos”, como si esto fuera poco afirmó que “había que tenerlos encerraditos en un corral para controlarlos mejor”. Yo ya no se que pensar, me dirán paranoica pero entendí que pretendía tener “encerraditos” a los laburantes dentro de un mismo sindicato bien monopolizado y donde todos (delegados y sobre todo empresarios) saben bien hasta donde aprieta el zapato.

Sea como sea, lo que me pareció digno de destacar (y reprobar) es la idea de “encerrar para controlar”.

Esto me recuerda a la Sociedad Disciplinaria de Foucault, donde el poder de policía no solo se hizo efectivo y eficaz sino que logro extrapolarse a todas las generaciones subsiguientes hasta llegar al siglo XXI.

¿Soy solo yo o es muy loco todo esto?

Es muy loco que sigamos con restos (que lamentablemente son más que simples restos) de las teorías que nos han destruido poco a poco, que lo sepamos y las sigamos llevando con nosotros todo el tiempo.

Ejemplo de estas teorías (que se me ocurran ahora) son el Darwinismo social, el Eurocentrismo, el Capitalismo, el Taylorismo, ni hablar del Neoliberalismo, etc., etc., etc.

Harina de otro costal: como todos los días se aprende algo nuevo (dicho muy cierto), hace unos días aprendí que un autor que me esta cayendo muy bien, Pierre Clastres, dijo que hay tres formas de pensar al “otro” (el otro como diferente, el otro desde la mismidad) y estas mas o menos son:

Eurocentrismo: mira al otro como inferior.
Indigenismo: mira al otro como bueno por ser otro.
Político: mira al otro como otra persona y no como algo diferente.

Uso este marco teórico por supuesto, para criticar las dos primeras posiciones, que puedo visualizar en mucha gente hoy en día. O “el pobre es delincuente porque es pobre” o “el pobre es bueno porque es pobre” o "hay que tratarlo como si fuera como nosotros". El pobre es persona ante todo, y tiene tantas posibilidades de ser bueno como malo, es mas, es tan bueno y tan malo como todos los que si tenemos comida todos los días. Me encantaría que dejemos de excluir, de ignorar, que entendamos que no somos mejores que nadie, y aprendamos de una buena vez que excluir a los demás solo trae problemas para todos.

Fuentes

http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Clastres

http://es.wikipedia.org/wiki/Taylorismo

http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Foucault

imagen

jueves, 9 de octubre de 2008

La ley de conservación de la materia y la energía

Uno generalmente no puede evitar ver el mundo a través de los ojos con los que ha sido entrenado para ver. Y yo no puedo evitar ver el mundo a través de la histeria de las ciencias exactas y por eso cuando veo política también veo ciencias exactas.

Hay una ley que, creo, si se la explicaran a mas de un economista -con todo el respeto que me merecen todos los economistas, dado que saben mucho mas que yo de economía por supuesto- quizá entendería que dentro de una caja negra puede haber miles de cosas, procesos de lo mas complejos e impredecibles, pero en el fondo lo importante es lo que entra y lo que sale del sistema.
Una ley irrevocable -o casi- del comportamiento de nuestro universo dice que: "nada se crea ni se destruye, todo se transforma". Alguna vez Lavoisier la enunció como "la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma" y alguna vez alguien enunció el primer principio de la termodinámica y dijo "la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma". Pero un tal Albert descubrió en una ecuación que había una relación entre masa y energía y concluyó que eran interconvertibles, así que cambiamos masa y energía por "nada" y "todo" y se terminó el problema.

¿Que carajo tiene que ver esto con la política?
Buena pregunta.

Hoy leí en el blog de Tenembaum y Zlotogwiazda -sí, otra vez allá- que un lector del foro proponía algo asi -lo voy a simplificar-:
Si tenemos un panadero y un ganadero, y cada uno puede producir un kg de comida por día solo van a poder intercambiar un kg, para que entre algo extra de comida al sistema necesitamos que aparezca un tercer actor que viene de afuera y hace un aporte. En definitiva, para crecer necesitamos intercambiar puertas afuera.

Vamos a verlo desde el principio de conservación de la materia -dado que, como el dinero nuclear no existe, todavía Lavoisier tiene razon para el mundo macroscópico-.

1) El argumento de que es necesario intercambiar con el exterior para crecer es relativo. Pero aun admitiendolo, tiene un defecto de movida: no considera que la materia no se crea ni se destruye.

¿De donde podemos obtener riqueza -y ahora lo llevo a un plano concreto- extra los argentinos si no es de afuera? Obviamente de ningun lado -bah, ni tan obviamente, después vemos por que-. Dicho de otro modo, la lógica indica que para que podamos crecer necesitamos exportar (y producir) productos, porque de esa manera generamos riqueza que ingresa a nuestro país. Pero como la materia no se crea ni se destruye, necesitamos que esa riqueza provenga de otro sitio, es decir, que si nosotros incrementamos nuestra riqueza alguien tiene que verla decrecer, a menos en forma relativa. Ese "otro" posiblemente sea el trabajador, que es quién agrega valor al producto pero no se queda -si me perdonan el marxismo- el plusvalor para sí. En el mejor de los casos es otro "desafortunado" país que deteriora su riqueza para que nosotros la incrementemos.

Claro, puede aparecer una objeción a este principio: "no, pará... ¿y si los otros paises crecen también?".
Si, seguro, pero ¿como hacen los demas países para crecer? Explotando mas recursos. Y he aquí el porque de que lo enunciado antes tampoco es tan cierto. Argentina puede crecer solita solita si aumenta la explotación de sus propios recursos (la pregunta es para que querriamos incrementar por ejemplo la explotación de recursos agroganaderos puertas adentro si producimos alimentos para diez veces nuestra poblacion), de hecho es lo que viene haciendo Argentina: mas industria, mas campo, mas servicios, mas turismo, mas producción. Y mas consumo de recursos.
Lo que surge de esto es bastante concreto: para crecer o bien tenemos que empobrecer a otros, o bien tenemos que promover el incremento en la explotación de recursos a nivel mundial, es decir, que los demas países tengan que explotar mas y mas recursos y todos crecemos mas y mas. Esta es la causa particularmente visible por la cual el capitalismo como sistema de acumulación y crecimiento necesaria y obligadamente sostenido va directo a un precipicio: el planeta es agotable, los recursos son agotables -o al menos limitados en volumen- y los procesos no son totalmente reversibles, gran parte de lo que consumimos no puede ser reutilizado y es basura enterrada o convertida en entropía.

Entonces, el modelo que nos proponen está muy lindo, todos crecemos y somos felices, pero en lo personal no me gusta. ¿Me interesa que Argentina sea un país próspero y una superpotencia en base al hambre de otros países, o saqueando los recursos de otros países, o en base al incremento desmedido de la explotación de recursos en otros países y el propio? No, eso es exactamente lo que le critiqué toda la vida a EEUU, sería muy incoherente de mi parte querer que Argentina sea EEUU, mas allá que diste mucho de serlo.
En un país en el que hoy se producen alimentos para diez veces su propia población ya se producen demasiados alimentos.

2) Supongamos que admitimos al modelo que no me gusta, porque no todo son rosas y hay que vivir en el mundo real. ¿Que tal si aplicamos el principio de conservación a nuestro país?
Pensemos que tenemos tres cuartos de torta. Si vos tenes dos cuartos y yo tengo un cuarto, vos tenés mas -obvio ¿no?-. Si completamos una torta entera porque alguien nos regala una porción, pero se mantiene la proporción -o sea, vos tenes el doble-, yo tengo un tercio y vos tenes dos tercios. Al fin y al cabo, seguis teniendo mas, y si la torta la cambiamos por guita, no solo tenes mayor poder de compra puertas adentro, también la tenés puertas afuera. Y tambien tenes la posibilidad de ofrecerme plata que nunca te voy a poder pagar, eso si sos un banco, claro.

En definitiva, el crecimiento -quiza, no necesariamente- hace que todos tengamos mas, pero proporcionalmente es probable que tengamos lo mismo o incluso menos los que menos teníamos, de modo que lejos de tener mayor libertad o independencia, la situación es igual que al principio. Si exportamos mas, la mayor parte de las ganancias las van a absorber los que tienen el capital para invertirlo, deciden que sueldos pagar, como pagarlos -cosa importante- y estamos exactamente igual que al principio, de modo que el principio de conservación sigue siendo irrevocable: de lo que hay para comprar solo podemos comprar lo que hay -obvio de nuevo-, y vos podes comprar el doble de lo que yo puedo comprar sin importar que color o que procer tenga la moneda nueva.

El problema entonces está en la proporción que tenes vos y la que tengo yo. Ese es el problema a resolver.
En un país que produce alimentos para diez poblaciones argentinas el desafío es lograr que cada persona tenga asegurado su sustento, que todos y cada uno tengan alimentos pero también vivienda, educación, salud, jubilación, trabajo. Ese es el desafío, el desafío no es crear materia, porque eso es imposible. El desafío es repartir la materia, y para eso muchachos, guste o no, duela o no duela... hay que sacarle a los que mas tienen, ¡no queda otra opción!
Argentina no necesita crear materia, Argentina necesita repartirla.

Lo dice Lavoisier.


Fuente de la imagen: http://www.publicdomainpictures.net/view-image.php?image=20&ohodnot=8