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domingo, 9 de agosto de 2009

Para ustedes, pibes

Este día del niño quiero dedicárselo a todos los pibes que se la rebuscan por una moneda en un tren, a los que salen a cartonear con sus mayores, a los que cuidan a sus hermanitos mientras los padres patean la calle tratando de llevar un billete a casa, a los que recorren restaurantes vendiendo rosas, a los que sueñan con mucho y se divierten con poco.

Este día del niño quiero dedicárselo a los chiquillos que me han regalado un ratito de sus dificiles y pequeñas vidas, con el solo fin de charlar con alguien por un momento, sin pedir nada a cambio, aceptando con una gran sonrisa lo que tenga para ofrecerles, dandome generosamente consejos acerca de como cuidarme al viajar, mostrando gran sorpresa por el simple hecho de que alguien les dedique unas palabras, un abrazo y un alfajor. A ustedes les estaré eternamente agradecida por haberme permitido ser su amiga por un rato, sentarnos como dos niños en el piso de una estación y reírnos juntos.



Me acuerdo particularmente de uno de ellos, que en sus "ratos libres" cuando no había gente en el tren hacia piruetas para divertirse. El me regalo un anillito de color rojo que tenia en su bolsillo. Siempre quise saber de donde lo habría sacado. Un día encontré otro nene en otra estación. Lo vi solito, corrí hasta un kiosco y le lleve algo de comer. Estuvimos conversando bastante y nos dimos cuenta que aquel chico del anillito era su tío. Me contó que ese anillo había sido un regalo de alguien y el alma se me cayó en pedacitos. Ese nene me había regalado algo más que un anillo. Me había entregado su cariño.

Mi corazón necesitaba egoistamente homenajearlos y que mejor ocasión que hoy. El día de los derechos que deberían disfrutar y no pueden. TODAVÍA no pueden. Vamos a seguir peleando para que algún día, podamos decirles ¡Feliz día! sin ponernos colorados.

Fuente: El blog de Goliardo que me inspiró.

Imagen: El hambre es un crimen (Orione 2007)

domingo, 2 de agosto de 2009

Reclamar o no reclamar, esa es la cuestión


Los dichos de la Mesa de Enlace han sido reproducidos y reprobados en gran parte de la blogosfera, cosa que festejo. Incluso algun compañero invita a hacer catarsis puteando, aunque no me atrevo porque si me suelto, no paro.


Estuve leyendo muchas de estas entradas y lo que me queda es impotencia pura.

Impotencia cuando lo leo a Biolcatti pseudo indignado preguntando donde quedó el dinero que “el campo” ha generosamente aportado.

Impotencia cuando el mismo terrateniente se atribuye haber ganado una lucha en la calle, en el Congreso y en las urnas. (A mi entender la calle la ganaron a fuerza de mentiras desde los cómplices Medios de Comunicación y por la falta de represión que hay que agradecerle al gobierno de los Kirchner en su clarísima diferencia con los anteriores, el Congreso por grandes errores de Gobierno y oposición además de traición lisa y llana, y en las urnas no ganaron nada muchachos. Podrían decir que ganaron si hubieran formado un partido propio o si al menos se hubieran mantenido junto a un partido de oposición, pero ni para eso les da el cuero, porque son los típicos que juegan para varios equipos con tal de no perder nada. Entonces, en lo que a mi respecta, no tienen ningún triunfo en su haber y por lo tanto, ningún derecho a reclamar mas que el que tienen todos los sectores en este País).



Y ya que hablamos del derecho a reclamar, en mi humilde opinión, nadie tiene más derecho a reclamar que el que menos tiene (y no olvidemos al que NO tiene). Sectores como “el campo” o la industria tienen (o deberían tener) menos prioridad que la clase más humilde de nuestra Argentina. Y sin embargo, los que menos tienen son los que menos reclaman (y los que más dan). Algunos no saben qué les corresponde, otros lo saben y no tienen el tiempo o las vías para reclamar, otros lo hacen pero no nos enteramos nunca, solo sabemos de los caos de transito que provocan sus piquetes. Y por todos ellos, debemos reclamar nosotros. Nosotros, los que tenemos que comer y donde dormir. Nosotros, los que centramos nuestras quejas al Estado por la falta de regulación, por lo mal que funcionan los transportes públicos… Por cosas que si bien son importantes no son prioritarias. Y no son prioritarias porque si podemos reclamar estas “pequeñas” cosas es porque no nos esta faltando lo esencial.


Mientras los supuestos representantes de un supuesto sujeto social autodenominado “el campo” critican al Gobierno Nacional por haber profundizado el modelo, desde una izquierda progresista (por diferenciarla de otras) se le reclama al mismo Gobierno que se profundicen los cambios, que se avance más y más en el camino emprendido allá por 2003. Por supuesto me encuentro en el segundo grupo pero esta Mesa de Enlace campera me está dificultando la tarea de criticar, de reclamar lo que falta. Y me la hace difícil porque se apropia de mis pedidos aunque ellos no los sientan en el alma como nosotros. Se que no les creemos, se que sabemos que buscan una realidad opuesta a la que nosotros soñamos, se que sus palabras son puro maquillaje para no decirnos que la quieren toda para ellos y que no les importa qué cabezas se pisen en el camino. Pero su discurso opaca tanto el nuestro que hay compañeros que creen que reclamar más está mal o no está del todo bien, que criticar (aunque constructivamente) es hacerle el juego a la derecha, que hay que parecer conformes aunque no lo estemos para no alimentar el discurso agro mediático imperante. Y esa si que es una batalla ganada por ellos. Por ellos y por los que están detrás, al acecho. No obstante, sostengo que no hay que perder el rumbo, no hay que olvidar por quien estamos peleando, contra quien y con quien. No es justo dejar de reclamar. “Cuando se haga justicia no habrá ningún pobre, por lo menos entre quienes no quieren serlo” decía Evita. Y así lo creo.



Fuentes:


Blog Fin del Capitalismo ¿Salvaje?

Blog Mirtha LEpatrieGRAND

Blog El Club de los Filómatas

Blog Lo que digo y no hago

Blog Encuentro Latinoamericano

Imágenes:

http://www.infobae.com/adjuntos/imagenes/67/0286726B.jpg

http://www.cta.org.ar/base/IMG/jpg/bicentenario2.jpg

sábado, 13 de diciembre de 2008

Coberturas mediáticas e intolerancia social

Recuerdo que cuando el campo se manifestaba en Palermo, los medios, pero los del Grupo Clarín sobre todo, se encargaban de resaltar que “la gente desde los balcones aplaudía a los manifestantes”. Incluso algún que otro ¿periodista? se tomo la atribución de interpretar “es que la gente esta harta”.

Ayer cuando llegue del trabajo, me descalce y me senté con un cigarrillo a mirar por TV la marcha por “EL HAMBRE ES UN CRIMEN” a la que me hubiera encantando ir y en lugar de disfrutarlo, me termine enojando.

Iba haciendo zapping porque ningún canal de noticias se quedaba más de dos minutos con la manifestación en pantalla (exceptuando a Crónica, debo decir). Y en una de las volteretas que le di a los canales, escucho que un periodista de TN dice “la gente en los balcones no entiende lo que esta pasando. Estaba enojada pero ya se la ve resignada”.

¿Qué no entienden lo que esta pasando? Es una manifestación! Eso se acostumbra a hacer en democracia queridos oficinistas y periodistas! Cuando alguien se esta muriendo de hambre, todos tendríamos que representar su reclamo, y hacerlo nuestro.

Cuando alguien se agarra la cabeza porque tarda unas horas mas en llegar a su casa, tendría que pensar que no marchan porque quieren un auto más en su garaje, quieren comer! Quieren una vida digna, quieren educación, quieren laburo. Quieren lo que algunos estamos acostumbrados a tener desde siempre, aunque no en abundancia, lo tenemos y a algunos les cuesta entender que hay gente que la sigue pasando muy mal acá.

Cuando el campo cortaba una ruta, yo no estaba en desacuerdo con la manifestación (sin entrar en la discusión de justicia de las peticiones) sino con que se cortara una ruta, violando un derecho constitucional, por una causa tan individual. Muchos dijimos, paren un poco, no están luchando contra el hambre y esto es lo que queríamos decir, cuando el argumento es profundamente social y justo, cuando lo que se esta gritando es tan grave, hay que bancarsela un poco, ya que no nos sumamos, como mínimo deberíamos ser tolerantes.

Me he dado cuenta que cuando se producen este tipo de manifestaciones (porque no a todas se las trata igual) el mensaje desde los grandes medios es “no salga a la calle. Quédese en su casa (doña Rosa, les falta agregar)”. Es decir, y esto lo agrego yo “quédese encerradito, no vaya a ser que se cruce con estos inadaptados sociales y todavía le guste y se meta a la marcha. Cene en familia, mirando Tinelli y comentando lo quilomberos que son estos negros de la marchita y como le cagan la vida a usted, mientras mastica un pedazo de lomo”.

Por otra parte, los titulares de algunos Diarios fueron los siguientes: “Marcha por el hambre provoco caos en el transito” (La Nación), “Trasladarse por la ciudad fue un caos” (La Nación), “Macri: estoy harto de los reclamos que le faltan el respeto al prójimo” (La Nación), Una marcha hizo colapsar el transito en el centro porteño” (Clarín) y tengo que resaltar el único que me cayó bien: “Nuestros pibes están en riesgo” (Pagina 12).

Este es nuestro periodismo comprometido e independiente, o como diría Mafalda, in the pendiente.