Ayer leía un interesante artículo de La Pipi, en su blog, y me quedó grabado un pasaje muy conciso en el que hace un análisis del argumento anti oficialista y de la racionalidad de ese argumento. Lo copio:
Es de una contundencia increíble, y me pegó porque uno de los aspectos que mas me obsesionan es el de lagente. Yo soy muy obsesivo con algunos puntos y creo que éste es el que mas me obsesiona. No puedo entender la forma de no-pensar de lagente hoy en la calle, es enfermante.

Hay cosas que son insoportables. No puede ser que lagente diga que Duhalde es un peronista de verdad o reconstruyó el país cuándo llevó la pobreza y la violencia a niveles récord. No puede ser que lagente acepte que Patricia Bullrich hable de las jubilaciones o Gerardo Morales de las reservas. No puede ser que sigan esgrimiendo impunemente que Argentina es el país "de la carne y de la leche" cuándo fué el modelo agroexportador el que produjo un enorme retraso social y económico. No puede ser que sigan argumentando que los peronistas roban cuándo las reservas las dilapidó el último gobierno radical. No se entiende que se horroricen por la inseguridad pero no sepan que en Argentina las tasas de homicidio bajaron sensiblemente desde que gobierna el kirchnerismo, y que propongan como modelo a Brasil. Que pongan como modelo a Chile que eligió cambiar de gobierno. Que pongan como modelo económico a Uruguay que tiene como mayor fuente de sus importaciones a la Argentina. Que no sepan que la mayor causa de muerte evitable son los accidentes de tránsito, o que lo ignoren. Que no sepan que los homicidios cometidos por menores son como mucho el 20%, que la colimba es a los 18 años y que no sirve para adoctrinar y enderezar (creen ellos) a pibes de 12. No se puede aceptar que digan que el país es un desastre cuándo ellos mismos admiten que están bien en el trabajo, que recibieron aumentos, que se yo... hay miles de cosas en las que la realidad física, enumerable, demostrable, contrasta con la realidad que viven algunos argentinos que van, desesperadamente, a comprar el libro de Majul. Es insoportable que la gente olvide que Majul es un periodista berreta, recostado cual perrito faldero sobre los pies del dueño de turno de los medios en dónde trabaja -o algo así-, que es un idiota del que todos se burlan y al que todos le marcan la cancha porque además de pésimo periodista y conductor, es un pusilánime y un mediocre. Esa gente compra a Majul, no porque Majul sea bueno, sinó porque Majul dice lo que quieren leer. Porque alimenta el mito, el monstruo que hay que alimentar. Hay que ver TN, porque si no ves TN puede que te olvides de la realidad, puede que quieran convencerte de que Kirchner no es efectivamente un belcebú patagónico y de que Cristina no es "la botóxica".
La metodología de los medios es excelente, tienen una red cuidadosamente tejida y precisamente colocada para que la ilusión funcione y nadie quiera salir nunca de esa cálida tibia esfera dónde la racionalidad no llega. Todo encasilla. Hay una sociedad post-dictadura militar que es pacata y anti democrática, que odia a la clase política y oscila bipolarmente entre el nacionalismo y el compre made in USA. Entre Malvinas recuperadas y la rendición en Malvinas. Que, a pesar de todo, respeta al gran empresario: al gran comerciante y al gran industrial, porque ellos han logrado -dignamente- lo que todos quieren. Coto dice que me conoce. "Yo te conozco", dice Coto.
Es fácil dirigir a esa sociedad, simplemente hay que tirar y aflojar con la democracia. Volverla loca a lagente. Decirle que la democracia es buena y horrible al mismo tiempo, decirle que la izquierda es horrible un día y que el neoliberalismo es lo peor al otro, decirle que un candidato es bueno hoy y malo mañana -todo fácilmente medido en proporción directa a los ingresos y el curso de los negocios-, decirle que hay malos y buenos, y que los malos de ayer son buenos hoy, y que cuánto mas se callan y mas se adaptan, mejores son. Hay que decirle a lagente todo el tiempo que quieren mentirle, que ellos son las pobres víctimas, siempre, los sufridos a los que venimos a rescatar. Porque somos como vos, por eso jugamos a la pelota como Lapegüe, y tenemos cara de boludos como vos y como Lapegüe. Por eso somos peronistas como Carrió, pero también antiperonistas como Carrió, y podemos citar a Perón para defender las AFJP. Somos la irracionalidad, una sociedad de locos y enfermos que odian y que pierden totalmente el sentido de la realidad.
Hay que acusar al otro de loco para estar seguro de que el loco es el otro y no uno mismo, repetir mil veces una mentira hasta que sea verdad. Habrá que importar leche, carne, huevos, maestros y wings derechos. Hay que putear y decir que el gobierno de mierda no te deja expresarte libremente y decirles que son un gobierno de mierda, a cada minuto, todo el día.
Hay que establecer que el otro es un demente y esa debe ser una ley fundamental, suprema y divina. El kirchnerista, el que defiende al gobierno, es un demente. Y el que lo duda es cómplice. Si hay un programa en la TV que es oficialista, lo pagas con tu bolsillo y es una vergüenza, un cambalache, un conventillo. Eso no se discute, no hay nada que discutir porque hay una realidad, una revelación, una verdad de nadie que nadie va a negar, jamás -"obvio", dice Carrió ante el silencio de Silvestre y Bonelli-. Pero Clarín no lo pagás con tu bolsillo, tampoco TN ni Multicanal. Todo es al revés, pero no importa en el mundo de la irracionalidad. El gobierno K se cae a pedazos y es un escándalo, son todos ladrones, eso lo sé porque lo dicen todos. La fase final de la estrategia: ahora lo dicen todos. El vecino de enfrente lo dice, que es como yo, ya no es sólo Lapegüe, ahora sí tengo suficiente base para sentirme a gusto con mi miseria. Soy un miserable, al que estafan siempre porque son todos ladrones. Trabajo en el Estado y me aumentaron el sueldo 500% en cinco años, pero quiero que haya recorte, el gasto público está haciendo mierda al país.
De éste modo, el ser domable es ahora un miserable que asume que siempre lo toman de forro. Deposita lentamente sus expectativas en el nuevo candidato que decidió alguno que además de nuevo es bueno. Cuanto mas soso, mejor, mas parecido a mí, tan moldeable como yo.
Una sociedad de éstas características, engañada absolutamente y todo el tiempo, es una sociedad pistón, que oscila interminablemente entre unas cuantas, pocas, etapas, en forma cíclica. Entre otros motivos, porque olvida fácilmente y porque es visceral y fuertemente irracional.
La mayor virtud de la estrategia de crear masas que buscan en una realidad puramente mental, elaborada laboriosamente, minuciosamente, cuidadosamente por otros mientras el ser se rasca el ombligo y mira como lo lobotomizan, es que esas personas dejan de lado el análisis crítico de la realidad presente y pasada, y sólo buscan respuestas en el contexto de su irracionalidad, de sus emociones y visceralidad, de lo reciente e inmediato.
La pregunta a todo ésto es: ¿Como se hace para que el irracional entienda argumentos basados en la racionalidad? ¿Está la batalla perdida de antemano al echar mano a las herramientas de la lógica misma?
Fuentes:
La Pipi dice:
http://lapipidecaseros.blogspot.com/
Imagen:
http://a33.idata.over-blog.com/600x901/0/55/19/29/david-hammerstein-personal/hombre-jaula.jpg
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(...) Doña Rosa repitiendo palabras vacías que nada tienen que ver con su realidad material. Todo el discurso opositor es un absurdo que hay que demostrar con la certeza de la “realidad real”. Es decir, no hay que mostrar que hay falsedad mediante la comprobación del absurdo, sino que hay absurdo tomado como verdad y entonces la cosa se torna muy ilógica, muy irracional (...).
Es de una contundencia increíble, y me pegó porque uno de los aspectos que mas me obsesionan es el de lagente. Yo soy muy obsesivo con algunos puntos y creo que éste es el que mas me obsesiona. No puedo entender la forma de no-pensar de lagente hoy en la calle, es enfermante.

Hay cosas que son insoportables. No puede ser que lagente diga que Duhalde es un peronista de verdad o reconstruyó el país cuándo llevó la pobreza y la violencia a niveles récord. No puede ser que lagente acepte que Patricia Bullrich hable de las jubilaciones o Gerardo Morales de las reservas. No puede ser que sigan esgrimiendo impunemente que Argentina es el país "de la carne y de la leche" cuándo fué el modelo agroexportador el que produjo un enorme retraso social y económico. No puede ser que sigan argumentando que los peronistas roban cuándo las reservas las dilapidó el último gobierno radical. No se entiende que se horroricen por la inseguridad pero no sepan que en Argentina las tasas de homicidio bajaron sensiblemente desde que gobierna el kirchnerismo, y que propongan como modelo a Brasil. Que pongan como modelo a Chile que eligió cambiar de gobierno. Que pongan como modelo económico a Uruguay que tiene como mayor fuente de sus importaciones a la Argentina. Que no sepan que la mayor causa de muerte evitable son los accidentes de tránsito, o que lo ignoren. Que no sepan que los homicidios cometidos por menores son como mucho el 20%, que la colimba es a los 18 años y que no sirve para adoctrinar y enderezar (creen ellos) a pibes de 12. No se puede aceptar que digan que el país es un desastre cuándo ellos mismos admiten que están bien en el trabajo, que recibieron aumentos, que se yo... hay miles de cosas en las que la realidad física, enumerable, demostrable, contrasta con la realidad que viven algunos argentinos que van, desesperadamente, a comprar el libro de Majul. Es insoportable que la gente olvide que Majul es un periodista berreta, recostado cual perrito faldero sobre los pies del dueño de turno de los medios en dónde trabaja -o algo así-, que es un idiota del que todos se burlan y al que todos le marcan la cancha porque además de pésimo periodista y conductor, es un pusilánime y un mediocre. Esa gente compra a Majul, no porque Majul sea bueno, sinó porque Majul dice lo que quieren leer. Porque alimenta el mito, el monstruo que hay que alimentar. Hay que ver TN, porque si no ves TN puede que te olvides de la realidad, puede que quieran convencerte de que Kirchner no es efectivamente un belcebú patagónico y de que Cristina no es "la botóxica".
La metodología de los medios es excelente, tienen una red cuidadosamente tejida y precisamente colocada para que la ilusión funcione y nadie quiera salir nunca de esa cálida tibia esfera dónde la racionalidad no llega. Todo encasilla. Hay una sociedad post-dictadura militar que es pacata y anti democrática, que odia a la clase política y oscila bipolarmente entre el nacionalismo y el compre made in USA. Entre Malvinas recuperadas y la rendición en Malvinas. Que, a pesar de todo, respeta al gran empresario: al gran comerciante y al gran industrial, porque ellos han logrado -dignamente- lo que todos quieren. Coto dice que me conoce. "Yo te conozco", dice Coto.
Es fácil dirigir a esa sociedad, simplemente hay que tirar y aflojar con la democracia. Volverla loca a lagente. Decirle que la democracia es buena y horrible al mismo tiempo, decirle que la izquierda es horrible un día y que el neoliberalismo es lo peor al otro, decirle que un candidato es bueno hoy y malo mañana -todo fácilmente medido en proporción directa a los ingresos y el curso de los negocios-, decirle que hay malos y buenos, y que los malos de ayer son buenos hoy, y que cuánto mas se callan y mas se adaptan, mejores son. Hay que decirle a lagente todo el tiempo que quieren mentirle, que ellos son las pobres víctimas, siempre, los sufridos a los que venimos a rescatar. Porque somos como vos, por eso jugamos a la pelota como Lapegüe, y tenemos cara de boludos como vos y como Lapegüe. Por eso somos peronistas como Carrió, pero también antiperonistas como Carrió, y podemos citar a Perón para defender las AFJP. Somos la irracionalidad, una sociedad de locos y enfermos que odian y que pierden totalmente el sentido de la realidad.
Hay que acusar al otro de loco para estar seguro de que el loco es el otro y no uno mismo, repetir mil veces una mentira hasta que sea verdad. Habrá que importar leche, carne, huevos, maestros y wings derechos. Hay que putear y decir que el gobierno de mierda no te deja expresarte libremente y decirles que son un gobierno de mierda, a cada minuto, todo el día.
Hay que establecer que el otro es un demente y esa debe ser una ley fundamental, suprema y divina. El kirchnerista, el que defiende al gobierno, es un demente. Y el que lo duda es cómplice. Si hay un programa en la TV que es oficialista, lo pagas con tu bolsillo y es una vergüenza, un cambalache, un conventillo. Eso no se discute, no hay nada que discutir porque hay una realidad, una revelación, una verdad de nadie que nadie va a negar, jamás -"obvio", dice Carrió ante el silencio de Silvestre y Bonelli-. Pero Clarín no lo pagás con tu bolsillo, tampoco TN ni Multicanal. Todo es al revés, pero no importa en el mundo de la irracionalidad. El gobierno K se cae a pedazos y es un escándalo, son todos ladrones, eso lo sé porque lo dicen todos. La fase final de la estrategia: ahora lo dicen todos. El vecino de enfrente lo dice, que es como yo, ya no es sólo Lapegüe, ahora sí tengo suficiente base para sentirme a gusto con mi miseria. Soy un miserable, al que estafan siempre porque son todos ladrones. Trabajo en el Estado y me aumentaron el sueldo 500% en cinco años, pero quiero que haya recorte, el gasto público está haciendo mierda al país.
De éste modo, el ser domable es ahora un miserable que asume que siempre lo toman de forro. Deposita lentamente sus expectativas en el nuevo candidato que decidió alguno que además de nuevo es bueno. Cuanto mas soso, mejor, mas parecido a mí, tan moldeable como yo.
Una sociedad de éstas características, engañada absolutamente y todo el tiempo, es una sociedad pistón, que oscila interminablemente entre unas cuantas, pocas, etapas, en forma cíclica. Entre otros motivos, porque olvida fácilmente y porque es visceral y fuertemente irracional.
La mayor virtud de la estrategia de crear masas que buscan en una realidad puramente mental, elaborada laboriosamente, minuciosamente, cuidadosamente por otros mientras el ser se rasca el ombligo y mira como lo lobotomizan, es que esas personas dejan de lado el análisis crítico de la realidad presente y pasada, y sólo buscan respuestas en el contexto de su irracionalidad, de sus emociones y visceralidad, de lo reciente e inmediato.
La pregunta a todo ésto es: ¿Como se hace para que el irracional entienda argumentos basados en la racionalidad? ¿Está la batalla perdida de antemano al echar mano a las herramientas de la lógica misma?
Fuentes:
La Pipi dice:
http://lapipidecaseros.blogspot.com/
Imagen:
http://a33.idata.over-blog.com/600x901/0/55/19/29/david-hammerstein-personal/hombre-jaula.jpg
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