En el posteo anterior,
Abel hace un comentario respecto del episodio de represión en el recital de Viejas Locas, de lo cual
Lucas escribió también una muy interesante nota (aunque a él no le guste la palabra "interesante" yo la digo de puro ciberpiquetero que soy).
Es notable la diferencia que hay entre poner en Google "represión recital viejas locas" y "balearon al negro Cáceres". Háganlo, es un ejercicio muy útil para ver como direcciona la información la pobre y castigada prensa argentina.
Por ejemplo, la primera nota en un diario que aparece poniendo la primera frase
es una de La Nación, en la que un chabón re pistola y universitario que va a cantar que se quiere fumar un faso y que un pibe "lo zarpaban una vez mas" porque "se olvidaba de lo artesanal" (porque vendía en una feria hippie, obvio, yo sólo hago pop para divertirme) se espanta de lo jodida que está la sociedad. No, no que va, no del pibe cagado a palos por la policía y en grave estado, sinó de los vidrios rotos.
Llegamos a Vélez a las 21.30. Estacionamos y empezamos a caminar para entrar al recital. En las cuadras previas ya empezamos a preocuparnos. En cada esquina había grupos cantando y tomando alcohol, y no sólo alcohol... Mientras más nos aproximábamos al estadio, peor eran las imágenes: tumultos, gritos, policías reprimiendo, corridas, toda la calle estaba plagada de botellas y vidrios rotos, y se veían chicos que de pronto se ponían a romper los cristales de algún local. (...) Avanzábamos como a paso de hormiga. En la fila había chicos de todas las edades, tanto varones como mujeres, ¡y también había madres con sus hijos en brazos! (...) Para muchos puede resultarle extraño todo esto, pero es lo que se vive día a día en la Argentina. Cuando vas a ver a tu equipo de fútbol, es lo mismo que un recital: tenés que entrar por el lado correcto; si no, te agarra la hinchada del otro equipo y... fuiste; y si entraste bien por tu lado, también tenés que cuidarte de que no te roben la entrada o que no arremeta la policía y te pegue. Y a la salida cruzá los dedos: ojalá que no te hayan roto el vidrio, robado el estéreo o el auto.
Ah, pero re banana el flaco universitario eeeeh. Cuándo Pity canta "hola señor kiosquero" ¿se tapará los oídos y gritará horrorizado que eso no es digno de una sociedad cristiana? ¡No te vayan a romper los vidrios polarizados y robarte las llantas del autito, o el estéreo dónde escuchás "fumarme una vela" al palo! Si no falta el que tararea Pibes Chorros pero dice que "a los negros hay que matarlos a todos".
Ay, que resentido que soy, me doy asco a mi mismo de como odio a "lagente", cada día soy mas luisista. Aunque no los odio por blancos, los odio porque abusan de su condición de boludos al extremo de hacerlo irritante, al punto de constituírlo en un acto de corrupción.
Reafirmo lo que dije en el posteo anterior, no quiero mas policía en la calle. Eso no es una solución para ningún problema, eso es una mierda, una evidencia de que ninguno de los que gritan como enajenados saben que es lo que realmente quieren, es pedir un Estado represivo en lugar de un Estado que contenga. Y si hay progres o peronistas pidiendo eso (que los hay, los escucho y leo con cierta frecuencia), se pueden ir a cagar a lo yuyos, en serio eh, no me banco el discurso-Scioli de "lo que pide la gente". Que "la gente" primero deje de comprar robado, y que hagan un ejercicio de memoria de aquellos tiempos en los que decían que el que veía Crónica era un grasa, o un sádico. Basta de la taradez demagógica de que "hay que escuchar a la gente" porque "la gente no se equivoca" o las generalizaciones berretas del tipo "a Patti lo votan los pobres". Basta. Cada policía mas en la calle es mas desigualdad social, no sólo por la transferencia de recursos que podrían servir para construír en lugar de destruír, sinó porque la policía suele cercar a los mas pobres, la policía suele revisar el bolso, los bolsillos o la campera del flaco de gorrita que patea la calle y "tiene cara de". La policía es para que lagente esté tranquila, mientras la cuidan de los otros en la parada del colectivo.
Si están nerviosos, que apaguen el televisor viejo. Hay muchas cosas para hacer. No te pido que busques informes de seguridad de la ONU para confirmar que tus miedos son irracionales, o que vayas al psicólogo para tratar tus traumas de mediopelo. No. Agarrá y salí a pasear a un parque, y si tenés miedo leete un libro de Ray Bradbury o escuchate un tema de Charly García, que se yo. Pero sacá TN de una vez y evitanos el disgusto de ver gendarmes en la calle con una itaca. A mi eso no me da seguridad, aunque en principio no forme parte del pensamiento de lagente.
Al respecto de este tema, una compañera me envía ésta noticia de Página/12 que está muy buena, de la que extraigo una parte de lo que dice Alejandro Dolina. Es muy piola, y vale la pena echarle una mirada.
Yo diría que, simplificando mucho, podría leerse así: el neoliberalismo desea un Estado ausente, desea que el Estado no intervenga en su prosperidad. Que no venga a recortarla, por ejemplo, con impuestos. Ahí desean que los mercados actúen y que eso provoque naturalmente la riqueza de unos y la pobreza de otros. Pero claro, cuando se produce la riqueza de uno y la pobreza de otros van quedando –y así ha ocurrido históricamente en la Argentina– fuera del mercado de consumo muchísimas personas que pierden su trabajo, que se ven acorralados en unas formas de vida cada vez más marginales, más miserables. Parte de esa gente reacciona. ¿De qué manera? Tiene empleos irregulares, cartonean, protestan, hacen piquetes, y llegado el caso delinquen, porque ha sido eliminada del mercado de consumo y de producción y algo tienen que hacer. Ahora bien, cuando se produce este fenómeno, cuando esas masas irrumpen de distintas formas, siempre de maneras desagradables naturalmente para los buenos burgueses que han prosperado, estas personas que antes eran partidarias del laissez faire, laissez passer, que querían que el Estado se mantuviera ajeno, entonces exigen que ese Estado intervenga.
Ya no es para regular qué se planta y dónde, sino para reprimir. Y entonces aparece el tema de la inseguridad. Y aparece el sentido común: a las personas que tratan de apoderarse de lo que es nuestro entonces hay que castigarlas, que encarcelarlas, y llegado el caso, matarlas. (...)
Todo esto debe preocuparnos porque genera en la sociedad argentina una pulsión de violencia, un ansia desmedida de castigo. Yo creo que es preferible la admisión de un cierto grado de intensidad del delito a la creación de un cuerpo de represión tal que para impedir ese grado de delitos se convierta en una tiranía insoportable para todos nosotros.
Fuentes:
La Nación
Blog de Abel el cerrajero
Página/12
Imagen
Blog de Lucas Carrasco
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