¿No ser anti implica ser pro? No estoy muy seguro, porque esa palabra nos la robaron. Así que no la voy a usar.
Pero estoy muy feliz de no ser anti, y de ser kirchnerista. Porque afortunadamente, ser kirchnerista me da una identidad política, hace que lo que defienda sea real, concreto, palpable. Hace que pueda encontrar virtudes y defectos puertas adentro, y que a pesar de pensar distinto a todos los compañeros, seguramente, compartamos un proyecto, lo defendamos y lo podamos debatir. Y aceptemos el sistema democrático representativo en el sentido de que confiemos en representantes y no esperemos que ellos hagan lo que nosotros haríamos, sinó lo que creen mejor para nosotros.
No todos los opositores al gobierno son anti. Pero los anti existen, y me da la sensación de que son mayoría en Argentina. Y si bien nosotros puteamos, nos enojamos, nos divertimos, somos irónicos y hasta podemos ser tildados de fanáticos, indudablemente tenemos la tranquilidad de conciencia de saber que no nos lavamos las manos, al menos en lo que respecta a decir abiertamente lo que creemos. La gran diferencia del anti con el que defiende una idea concreta, es que el anti siempre está protegido contra la crítica, a fin de cuentas el siempre elige lo mejor con el diario del lunes. Y nadie podrá reprocharlo, dado que no hay nada malo que el anti pueda haber apoyado o defendido. La mayoría lo legitima -"el 70% cree lo contrario"- el anti juega una lotería en la que tiene todos los números que no son el 5, si sale el 138, el lo tenía. El problema es que el anti nunca tiene un cartón suficientemente grande para meter todos los números. Es decir, lo que el anti piensa no existe, el anti es coyuntural. Ayer podía estar contra Menem por ser conservador y del PJ, mañana puede estar contra Kirchner por ser "chavista" y del PJ. Y después, dirá que De la Rúa es inepto como todos los radicales y que nadie gobierna como el PJ. En mi caso siempre estuve contra Menem, no porque sea anti Menem sinó porque no puedo concebir un proyecto nacional conservador y/o neoliberal. Y aun así, puedo reconocerle, incluso al menemismo, ciertos méritos como haber frenado exitosamente la hiperinflación -es cierto, el problema vino después- o haber acabado con el servicio militar obligatorio.
Muchos de los opositores aparentemente están esperando la llegada de aquella opción superadora, que se parezca lo mas fielmente posible a lo que ven a la mañana cuándo se levantan. Y por eso, se ven en la Casa Rosada y aventuran que tan bueno sería todo para todos nosotros si ellos estuvieran ahí. Nunca van a estar, porque nunca van a arriesgarse. Es mas fácil que lo haga el otro, que el otro decida tomar el riesgo de ensuciarse cometiendo errores en la empresa de mejorar el mundo. Y mientras todo esté cerca de lo que ellos quieren, entonces nadie levantará la voz. Pero cuándo aquella imágen borrosa se parece menos y cada vez menos a la del hombre o la mujer que miran el espejo, brota la furia interna otra vez. Cristina Kirchner será la quinta presidenta elegida por los propios argentinos en los últimos 24 años de democracia (sin contar a los interinos) y la quinta persona que termina puteada. Y entre los que putean, están tambien Ratazzi y Héctor Magnetto. Y también putean los puteados, como Menem o De la Rúa. Y lo mas loco, todos los puteados son de partidos diferentes y de tendencias notablemente diferentes.
Y llego a una hipótesis de por que en Argentina tener carácter y temperamento es mala palabra. ¿Por que los presidentes mejor recordados son los Alfonsín? ¿por que los mejores candidatos son los Binner, los Reutemann o los Cobos? ¿por que en su momento Kirchner le pareció buen candidato a los que ni siquiera lo conocían?
Yo creo que la respuesta es que todos ellos son como una canasta vacía.
Los Alfonsín, porque pasó mucho tiempo y porque de ellos podemos recordar lo que nos conviene (dialoguista, demócrata, consenso, paz). Pasa a un segundo plano la hiperinflación, los saqueos, el punto final, "felices pascuas" o la sospechosa matanza en La Tablada. O los chiflidos en la Rural. Alfonsín es valorado por haber sido -en el ideario de los que lo idolatran- un tipo sin carácter, que antes que imponer una idea propia era capaz de suicidarse y que siempre preguntaba a todos (si era necesario plebiscitando si debía ir al toilette) lo que se debía hacer.
Los Cobos, los Reutemann o los Binner, porque son un cheque en blanco. ¿Que es Cobos? ¿es radical? ¿es independiente? ¿es un inepto? ¿es un tapado? ¿es sólo un maratonista? ¿es un negador? ¿es un patriota? ¿es un corajudo? ¿es un servil? ¿es manipulable? ¿es facho? ¿es de izquierda? Todavía no lo sabemos. De Reutemann se ha dicho que es nacional y popular, que es facho, que es peronista, que es antiperonista, que es menemista, que no es menemista, que es bueno, que es malo, que es temperamental, que no tiene carácter, que es un sojero... y con Binner tenemos el mismo problema: poco se sabe de el, apoya al campo, pero es socialista, es moderado, no quiere dejar sin negocio al campo pero lleva el puño y la rosa tatuados en el corazón. A los socialistas le gusta y al campo también. Al campo también le gusta Solá, que no dice nada, que es peronista pero también es PRO. Entonces a Mariano T. le cae bien. El cheque en blanco se llena con lo que yo quiero. El problema, es que cuando voy a cobrar me encuentro con una sorpresa: el banco me dice que yo no podía llenarlo con lo que quería porque el cheque es una fotocopia.
Los candidatos en blanco como estos, como Das Neves y tantos otros no espantan al electorado como los Kirchner o las Carrió. El deterioro de Carrió sin ejercer la política mas allá de una banca de diputada y de un viaje a Disneyworld es notable (y eso que todavía tampoco nos queda claro que es lo que piensa). La explicación, es que Kirchner y Carrió nunca van a ser como el que se mira al espejo y se ve gobernando. En todo caso, el anti es capaz de elegir a uno u otro con tal de joder al que menos le gusta, pero le teme a los dos por igual. Por eso, Clarín borró a Carrió de su grilla a pesar de las relaciones carnales que la pitonisa quiere tener con el grupo. Carrió no sirve, porque Magnetto no ve en ella lo que el quiere ver en un presidente: a Magnetto.
Lo que le pasa a Magnetto le pasa a la gran mayoría de los argentinos. "Para gobernar como a mi me gustaría, nadie mejor que yo". Pero como llegar al gobierno requiere esfuerzo y ensuciarse las manos, mejor elegir a alguno en blanco y esperar que haga lo que yo quiera. Muchos esperan de Cobos, de Binner o de Reutemann que hagan lo que ellos harían si estuvieran en el gobierno. Queda claro que eso no va a pasar nunca, a menos que hagan 40 millones de clones de Cleto y gobierne para el 50% de la población. O que, como suele pasar, no joda demasiado al poder real y le perdonen la vida por unos años, hasta que haga algo que les molesta y lo empiecen a matar.
No sé si Cobos va a ser presidente. Pero sí tengo claro que su presidencia virtual ya le tiene preparado un escenario en el que él es el peor hijo de puta y el peor presidente de la historia. No soy adivino, ni estoy diciendo necesariamente lo que quiero creer. Estoy traspolando la historia democrática argentina post dictadura. El inconformismo con el sistema democrático, la pretensión de que los gobiernos hagan "lo que yo quiero" o sinó los defenestro, son un rasgo evidente de la sociedad argentina que, como tal, se ha convertido en un ejército de antis.
Esta nota en el blog de Tenembaum y Zlotogwiazda -y los comentarios- es un argumento que utilizo para sostener mi hipótesis. Por cierto, volvieron a filtrar un comentario que puse, parece que no se le puede decir a Tenembaum que lo que dice no te gusta porque los comentarios no pasan. No lo tengo a mano, pero lo guardé como evidencia de lo ofensivo y gratuito que fuí con el pobre Ernesto.
Fuentes:
Blog de Batman y Robin
http://periodistas.blog.arnet.com.ar/archive/2009/09/03/tabla-de-posiciones.html
Imagen:
http://blog.pucp.edu.pe/media/1592/20080727-anonimo.jpg
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