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viernes, 11 de febrero de 2011

Perfumes de la tempestad




En las últimas horas se han presentado tres hechos, casi en forma simultánea, que a mi juicio golpean duramente al oficialismo (y la prueba está en que los opositores están saliendo como cucarachas por todos lados… hace minutos lo vi a Katz enalteciendo la figura del dirigente “muy querido” Momo Venegas):

1- La renuncia de Mendez en la UIA. La relación entre la UIA, el gobierno y la CGT iba relativamente sobre ruedas. Al menos, sin sobresaltos. Aun a conciencia de que en la UIA sobra derecha y posiblemente antiperonismo, la realidad es que el gobierno logró con los industriales lo que no logró con las patronales agropecuarias: un pacto de no agresión. Eso corre riesgo de terminarse: con Paolo Rocca a la cabeza, los industriales antioficialistas están deseosos de hacerse de la UIA, y las consecuencias de sumar una patronal hostil al oficialismo a otra ya existente pueden ser serias, teniendo en cuenta además que en el medio está la CGT.

2- Y si hablamos de CGT, la detención de Venegas es otro golpe al oficialismo. Está claro que si fue una “estrategia” del oficialismo estamos muy mal, porque, además, algo muy parecido a esto ya nos jugó en contra con De Narváez. Yo creo que no es así, que no hubo ninguna presión del oficialismo, pero el resultado neto de la movida es que Duhalde vuelve a tener presencia en los medios, también las patronales agropecuarias en sociedad con Venegas (lo que habla de su lucha por el trabajador rural, claro). Puede haber un resurgir del (Anti)Peronismo Federal que estaba languideciendo.

3- Como si fuera poco, la sangre está llegando al río (así lo pidieron y lo quisieron unos cuantos, ahora que se jodan, lástima que nos joden a todos) en el tema de la “interna” entre peronistas y aliados progresistas no peronistas en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires. Una disputa inútil e imbécil que no tiene ningún objetivo constructivo, porque desconoce que el voto oficialista está bastante delimitado y que quien no quiere votar a Scioli no lo va a votar, y quien no quiere votar a Sabbatella no lo va a votar. Una disputa que huele a post-kirchnerismo, por parte de ambos bandos, de intenciones de clavar los dientes en cuanto sea posible para sacar una tajada. Flaco favor le hacen al gobierno y al proyecto oficialista que dicen defender, tanto los autodenominados “peronistas ortodoxos”, que a contramano de lo que implica la construcción de mayorías y de un triunfo electoral que caracteriza al justicialismo se han convertido en una especie de MST interno al peronismo, echando a todo aquel que se desvíe levemente del arquetipo (?) del buen peronista, como también la irresponsabilidad de los progresistas anti PJ bonaerense, que han convertido a Scioli en el Macri de la provincia, cosa que a todas luces no es, independientemente de sus malos manejos en el ámbito de la seguridad: Scioli ha acompañado al oficialismo a costa de una merma en su propia imagen incluso en situaciones equivocadas de Néstor y/o Cristina, como fueron las candidaturas testimoniales en 2009. Y eso no implica hacerle un monumento a Scioli, sino comprender que como aliado es importante contar con el, y que en Scioli puede existir, incluso, la continuidad de algo de lo que se ha construido en estos años si no es Cristina Fernandez de Kirchner la que continúa decidiendo los rumbos de la Nación. Y lo que digo de Scioli se hace extensivo a muchos intendentes que también se sumaron a aquella movida del 2009 arriesgando lo que habían conseguido menos de dos años antes y que parte del progresismo K considera algo así como encarnaciones de Satanás en tierra bonaerense. Ninguna de las dos partes está entendiendo que los opositores están relamiendose, salen De Narváez, Patricia Bullrich o el inútil de Katz a opinar sobre las internas del FPV y fogonear la separación, Duhalde reaparece en los medios y, para colmo, la CGT ahora sale a apoyar a Venegas, lo que los medios y dirigentes opositores están traduciendo como una mirada de reojo hacia el oficialismo.

En el peor momento, el jueguito de ver quien la tiene mas grande está dañando a un oficialismo que por momentos especulaba con solo hacer la plancha para hacerse del gobierno en octubre. Ahora está todo volviendo a temblar. Esperemos estar a la altura de las circunstancias.





Fuentes:

Video
http://www.youtube.com/watch?v=NPmYNpn_NYg

Imagen
http://farm4.static.flickr.com/3140/2688598275_4321510cc1_b.jpg

Urgente 24
http://www.urgente24.com/noticias/val/3735-141/error-de-madanes-puede-estar-unificando-a-sus-rivales.html
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martes, 10 de noviembre de 2009

Todo sea por los pequeños

Nuevamente, los amigos "empresarios" argentinos oponiéndose a otra medida que tiene como objeto proteger al empleado. Es muy loco como saltan como leche hervida para proteger al pequeño empresario, porque es pequeño, está solito y llora, pero nunca al pequeño trabajador, que es malo, egoísta y siempre quiere sacarte mas y mas dinero.


En Corneta estamos acostumbrados a leer cosas como ésta, y también estamos acostumbrados a la clase empresaria argentina, que posiblemente es una de las mas parásitas de la región. Se oponen a un régimen serio de pasantías que impida la explotación de los jóvenes profesionales, ahora se oponen al decreto presidencial que elimina los topes a las indemnizaciones.
¿La excusa?

"incrementa los costos laborales, agrava el acuciante y creciente problema de la litigiosidad y pone en riesgo a miles de empresas y sus fuentes de trabajo" (...) "Lamentamos que luego de cinco años de negociaciones no se haya arribado a una solución consensuada para resolver un problema clave que hace a la supervivencia de las empresas, principalmente pequeñas y medianas" (...)

¿Quienes lo firman?

Anoche se sumaron a ese duro cuestionamiento la Asociación Empresaria Argentina y la Sociedad Rural. Así, para la UIA, la Cámara de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Cámara de la Construcción y la Asociación de Bancos de Capital Argentino (...)

¡Ja! Es una risa eh.



Fuentes:

Imagen:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhynSCpfD_TGSmX1rfZambtTAV5BMQxAs0o0_lsDb7oo-zeJfTz4lIc6HVldRu6SzLxiLSDuhiaWjT6mItx8mTddCAcF-NEKYHPl-4vBYTpLReZDkghpRwEqLZ38_IV2YB19maF7RbweoM/s400/bolocco+ratazzi.jpg

Corneta:
http://www.clarin.com/diario/2009/11/10/elpais/p-02037463.htm
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jueves, 2 de julio de 2009

De la Rúa


En muchos medios gorilo-opositores pero -para mi sorpresa- también entre varios de los compañeros existe una suerte de consenso respecto al "consenso". Y dentro de lo que llamamos "consenso", uno de los factores mediáticamente mas remarcados es la necesidad de la renuncia de Guillermo Moreno.

Yo ante todo, y para ser práctico, quisiera recordar un poco la historia reciente de la Argentina y cómo funcionó el país cuándo los gobiernos hicieron lo que "la gente" quería.

El mejor y mas claro ejemplo fué el gobierno de Fernando De la Rúa. El mayor fracaso de De la Rúa fué hacerle caso a la agenda de "la gente". No al fin de la convertibilidad (todavía recuerdo las pintadas "De la Rúa devalúa"), políticas de ajuste, y finalmente Domingo Cavallo, que lo pedía hasta el taxista y la señora del almacén pero principalmente lo pedían Bonelli y Sylvestre. De la Rúa no tuvo la capacidad de cambiar la política porque la situación era "delicada" o porque vivía "apagando incendios", y en la primera de cambio el "jenga" se le fué al piso. No quiero comparar a éste gobierno con el mamarracho delarruista, quiero llegar a la conclusión de que "la gente" no puede decir lo que un gobierno debe hacer, y mucho menos cuando esa "gente" tiene como interlocutores a los medios. El gobierno es una minoría, pero lo era también en 2007 cuándo sacó el 46% de los votos nacionales. Es mas, los números se acercan cuándo sumamos votos negativos o inasistencia y cuándo caemos en la cuenta de que el padrón no son todos los argentinos. Las urnas sirven para leer como está la cosa y para decidir quién gobierna o quién ocupa un cargo, no para preguntarle a "la gente" cómo gobernar. Por eso es, la nuestra, una democracia representativa.

El resultado de la política de "la gente" durante el delarruismo fué simple: helicóptero. ¿Por que los medios coinciden en la idea de eliminar a Moreno? Por lo mismo: helicóptero.

En mi opinión Cristina dió un gran paso al rechazar la presunta renuncia de Moreno, y dará un enorme paso si en ningún momento la acepta. Ante todo porque Moreno es el kirchnerismo. Moreno es el peronismo en la plaza gritando "gorila puto", lo que jamás le hubiesemos visto hacer a Cavallo, a Maria Julia Alzogaray o a Carlos Corach. Entregar a Moreno es una demostración concreta de débilidad y de renuncia a los principios, además, de básicamente representar un "tenían razón", lo que configura al kirchnerismo y -peor- a sus políticas como un fracaso total en forma retroactiva. Fracaso que no fué tal y que, en todo caso, fué desde la 125 pero a la vista de todos -incluso los opositores- no lo fué antes.
Si algo no necesita éste gobierno es ser más debilitado aún.

Los aparentes guiños de Moyano y algunos intendentes, la existencia de algunos gobernadores hasta el momento aliados y el evidente ninguneo del PRO al peronismo que necesitó como catapulta podrían ser un factor interesante a la hora de acomodar las cosas. Nadie parece demasiado cómodo con Néstor, pero tampoco nadie parece demasiado cómodo con De Narváez y Macri. O con Barrionuevo aspirando a hacerse de la CGT.

¿No escuchar a la gente? Para nada, sinó leer que pasó. Hay sectores que estaban perdidos. El "campo", por ejemplo. Posiblemente irrecuperable. ¿La clase media? Puede ser, aunque no sé por que tiendo a creer que nunca estuvo. Me parece que la lectura que se debe hacer es que los sectores populares en parte nos soltaron la mano, y lo hicieron posiblemente porque no se cubrieron sus expectativas. Si es para ellos que se procura gobernar -ese es el discurso del gobierno por lo menos, y lo creo- que la diferencia en el Conurbano haya sido de 3 puntos es realmente alarmante. Y más aún a manos de un multimillonario mediático como Francisco De Narváez.

Y justamente, como no es heterogénea la composición de éste voto adverso (ni todo el voto fué adverso), hay que definir a quién se escucha y por qué. Renunciar a Moreno sería desatender a las clases populares, a quienes les importa un pito si está Moreno o quien sea, sinó que se solucionen los problemas reales. Y sería darle el OK al poder, a la devalueta que piden la UIA, el "campo" y Clarín, al "sinceramiento del INDEC" que no es mas que una operación a favor de sus arcas. Esa poca gente, que se ha dado en denominar "la gente" es la que pide la cabeza de Moreno, porque en realidad lo que no se atreven a decir -porque está mal visto- es que quieren la cabeza de Cristina.


Fuentes:

Imágen:
http://www.tribelectoraljujuy.gov.ar/imagenes/Archivo%20Historico/Biografias/Delarua/DE%20LA%20RUA%20helicoptero.jpg

Tirando al medio:
http://tirandoalmedio.blogspot.com/2009/07/el-sentido-de-las-estadisticas.html
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viernes, 29 de mayo de 2009

La máquina del tiempo

Salvando las distancias, claro.


Las relaciones entre el Estado industrial y el empresariado en el peronismo

La estrategia peronista no concebía al Estado sinó accidentalmente como productor. En realidad, el modelo peronista era el de una economía mixta dónde la intervención estatal estaba limitada a una función de regulación del comercio y la producción. En consecuencia, la nacionalización de las empresas de propiedad enemiga, que convirtieron al Estado en industrial, fueron mas bien una excepción que la regla por la cual se orientaba la política económica oficial.
Las empresas fueron puestas luego bajo la presidencia del ministro de industria José Constantino Barro, quien impulsó una política de saneamiento y expansión del grupo industrial. En efecto, aún cuando en el estatuto se afirmó el carácter complementario de las empresas estatales con respecto a la industria privada, la DINIE avanzó sobre proyectos que, si bien intentaban sustituír importaciones, implicaban una competencia con las empresas de capital privado. Poco después de la nacionalización de las empresas, la dirigencia empresarial hizo oir sus advertencias. En 1947, durante el primer Congreso de la Economía Argentina, la Asociación Argentina de la Producción, Industria y Comercio criticó la injerencia estatal en la esfera productiva y comercial, y señaló "Las ventajas de la empresa libre, que se opone a todo monopolio, privado o estatal, exigiendo en cambio la competencia, fuerza potente que perfecciona los productos y los distribuye en volumen creciente, que reduce el costo, mejora la calidad, crea mas trabajo y a la postre beneficia a todos".
Los reclamos continuaron y cuando en 1948 se estableció el estatuto de la DINIE, los empresarios metalúrgicos señalaron que las atribuciones conferidas al secretario de Industria y presidente del organismo "podrían ser peligrosísimas si se pusieran en manos de funcionarios que, aún llenos de patriotismo y de sanos propósitos, apreciaran con criterio equivocado las finalidades que el Estado debe perseguir siempre que organiza empresas industriales". Reclamaron el cese de la actividad industrial estatal y el aliento a la industria privada y sostuvieron que la competencia estatal afectaba el principio constitucional de la igualdad ante la ley. Desde entonces las cámaras empresarias no dejaron de censurar los privilegios de las empresas estatales pero hallaron pocas respuestas, por lo menos hasta 1953.
La competencia de las empresas públicas se manifestaba en dos planos. Por un lado, estaban las empresas que, como las constructoras, se concentraron muy rápidamente en la satisfacción de la demanda del Estado (impulsada por los ambiciosos planes de obras públicas). En otros casos, como los laboratorios farmacéuticos, las empresas químicas, eléctricas y metalúrgicas, la competencia se presentaba también en el mercado.
La concentración de las empresas DINIE como proveedoras del Estado no dejó de preocupar seriamente a los industriales, quienes encontraban en la demanda pública una salida importante para su producción, en especial a partir de 1951. Así, en varias oportunidadesla Cámara de Industrias Metalúrgicas, liderada por Aquiles Merlini, criticó la competencia de las empresas DINIE en las licitaciones públicas. En 1952, la Cámara cuestionó los privilegios otorgados a la DINIE por el Ministerio de Transportes, que mediante una resolución de 1950 permitía adjudicarle "a posteriori" las licitaciones aún cuándo no hubiesen participado en ellas. Esta situación era mas grave aún en medio de una profunda crisis económica que amenazaba con paralizar la industria privada "Mientras las empresas metalúrgicas del Estado se aseguran su plena capacidad de producción mediante la singular situación de privilegio en que han sido colocadas".
Al iniciar su segunda presidencia, Perón intensificó, a travez del Plan Quinquenal, el papel industrial de la DINIE y se acordaron nuevos proyectos de fomento industrial. Sin embargo, a partir de 1954 la actividad del grupo comenzó a desacelerarse, como lo indican las cifras de las inversiones estatales. La renuncia del ministro de Industria, Rafael Amundarain, y su reemplazo por Orlando Santos marcó el inicio del retiro del Estado del grupo DINIE y los primeros proyectos de enajenación parcial.
El conflicto remite a las complejas relaciones entre los industriales y el régimen peronista. Por un lado, el régimen ambicionaba crear una serie de instancias de colaboración entre los empresarios y el gobierno. En este sentido, Perón intentó integrar a las filas de su gobierno a algunos dirigentes empresariales. Uno de los ámbitos donde esto sucedió fue precisamente el Consejo de Administración de la DINIE. Sin embargo, el conflicto entre Perón y la UIA, entidad que el gobierno mantuvo intervenida hasta su disolución en 1953, impidió la participación de sectores mayoritarios del empresariado. El fracaso de Perón en su intento de estructurar una comunicación orgánica con la dirigencia empresarial, lo dejó librado a contactos con ciertas personalidades y a la influencia de las cámaras sobre las distintas instancias de la burocracia estatal. Sólo a partir de 1953, con la creación de la Confederación General Económica, esa colaboración se hizo mas orgánica y menos circunstancial. Incluso, a partir de entonces, se advierte una presencia mas importante de empresarios industriales en el directorio de la DINIE.
Hasta entonces la DINIE planificó y llevó adelante una serie de proyectos que, como se indicó, implicaban una clara competencia con las empresas privadas en las industrias metalúrgica, del cemento, química e incluso farmacéutica, dónde crecía y se multiplicaba la influencia del capital extranjero. Esa orientación se diluyó hacia 1953 cuando la política oficial se amoldó en mayor medida a las exigencias empresarias. Entonces comenzó la liquidación de algunos activos mas importantes o la paralización de los proyectos competitivos, como la fábrica de Cemento "El gigante".



Fuentes:

"El estado empresario en la industria argentina" (Belini, Rougier // p.102-104 // Manantial)
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