Mostrando entradas con la etiqueta anti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anti. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de diciembre de 2009

Poniéndose en la piel de un comentarista de La Nación

Les recomiendo leer éste genial cuento del turco Osvaldo Tangir, lo copié con su permiso porque me parece que no tiene desperdicio.


Como a Chauchescu

Frente a la pc, echa una última mirada de compromiso a los números del balance. En toda la mañana no pudo concentrarse; la pasó escribiendo y tachando esa letra inútil que debieran sacar del abecedario. “Con la q alcanza”, sonríe.
Como otras veces, se queda en la oficina a leer algún diario digital. En lugar de almorzar prefiere estar al tanto de los acontecimientos. A muchos no les importa lo que está pasando, o directamente les paga el gobierno para hablar bien de los K, como esos blogs que a veces encuentra en internet. ¡Si lo sabrá! Pero no es ése su caso. El tiene opinión propia y como le gusta decir: será feliz el día que los ahorquen “como a Chauchescu”, o como se llame ese otro asesino…
Va al buscador y elige www.perfil.com.ar, un muy buen medio para saber la verdad. Al paso de las noticias –cómo hacen caja, la corrupción, los negociados, Antonini, la derrota que sufrieron en diputados- va sintiendo un escozor, una especie de zozobra indefinible, que se le vuelve excitación al llegar el análisis de Nelson Castro.
Lo que hasta recién era un vago reclamo físico, que se diluye con sólo reacomodarse en el asiento, se convierte en urgencia. La columna de Castro no tiene nada especial, pero deja de juguetear con el mouse y clava sus ojos en ella, fosforescente tras el cristal líquido de la pantalla. Y como al llamado de una fuerza superior, mete su mano derecha por debajo y comienza a masturbarse despacito, casi sin premeditación.
La lectura un poco entrecortada, la mano invisible bajo el escritorio que acompaña rítmicamente el flujo de la información, le disparan imágenes y voces que, como instantáneas del deseo, cruzan tras de sus ojos: ¡la Noche del Gran Cacerolazo!; la Gente aunada en su indignación al grito de ”¡Que se vayan” desde los balcones de Otamendi y Rivadavia o cantando el Himno en la mítica esquina de Santa Fe y Callao; la Plaza de Mayo llena, adonde nunca llegó porque antes cayeron D’Elía y su patota. Momentos épicos que le arrebolan la sangre y vaya a saber por qué, empiezan a retumbarle bajo la piel hasta convertirse en esta compulsión arrebatadora. Una vez le pasó en la esquina de French y Azcuénaga; allí vio a una pareja de fox terriers con escarapelas en el collar, igualitas a la del hombre que los paseaba. Eran los días finales de la histórica 125. Por suerte, a metros de allí había un bar.
Mientras se sacude, se concentra en una foto. A esta hora hay poca gente, casi nadie en el piso. Y cada quien se ocupa de lo suyo. Un sudor imperceptible le perla la frente al mirar una vez más el rostro extraviado. Seguro es esquizofrénico , como dicen. Se pasa la lengua intentando humedecer los labios secos y un poco afiebrados; la detestable cara de pájaro loco le provoca repulsión y aun le hace evocar su voz chillona, siempre mezclada con saliva. “Ahora se quiere hacer el bueno. Pero está loco”. Los hechos lo confirman.
Poco le importa ya si alguien se acerca al escritorio; sabe que en la oficina a algunos les pasa lo mismo. Lo descubre en el brillo de algunas miradas, lo escucha todos los días en el ascensor. Ahora se frota sin inhibición, con mayor vivacidad, mucho más cuando comienzan a desfilar ante sus ojos las frases de CarlosSM, la iguanapop, elgorila55 o los varios Anónimo que expresan su bronca en los comentarios a la nota. Nunca bajan de cincuenta. Y eso le provoca más adrenalina. Siente que forma una fraternidad única. Cuando postea algo -su nick es ContraKK - o manda esas cadenas de correos que siempre termina con un contundente “¡TERMINEMOS CON LA DICTADURA KK!”-, se da cuenta de que es parte de una red. ¡Eso!, una red gigantesca en la que todos sienten y hacen lo mismo.
La mano va y viene con frenesí. Seguro que al que escribe “¡Maten a todos los montoneros!” y que firma 30000fueronpocos le pasa lo mismo, lo intuye. Además, le causa gracia el nombre. Una sensación oceánica le invade definitivamente el pensamiento –o como se llame esa marejada de imágenes que le acelera el pulso y la respiración hasta el éxtasis- cuando la piensa a Ella, tan vívida… Parece que estuviera allí, con su Vuitton, sus retoques, las manos acomodando el micrófono y esa desfachatez que le da creerse la cocacola en el desierto. No puede dejar de pensarla…
La detesta como a nadie. Cada día más si eso fuera posible. Y esa comprobación le fascina. Ella, tan sobradora al hablar con los periodistas; ¡Ella y su sombrero ridículo justo para visitar a Su Santidad! La gente debiera salir a las calles y decirle basta a su soberbia de maestrita, ¡subversiva sabelotodo que quiere enseñarnos a vivir como si fuéramos Venezuela! ¡Hay que terminar con Ella y sus ganas de parecerse a la Otra: que reparte miguitas del botín con los viejos, con los vagos que viven de los planes, con sus hijos que ya son como ellos y no tiene otro destino más que el paco! ¡Hay que acabar con la muy Kretina, rodeada de sindicalistas y negros y zurdos! ¡Ella ahí, usurpando un lugar que no le pertenece! ¡Se va a acabar la dictadura de los K! De una maldita vez. Acabar.
Repentinamente la pantalla se oscurece. El modo de reposo de la pc le borra la foto de K y esa nota de Nelson Castro que ya no leerá. La luminosidad artificial de la oficina acentúa el vacío y el silencio. Mientras su respiración recobra el ritmo normal y en la casilla de hotmail se acumulan los correos que convocan a otro cacerolazo definitivo que los derrumbe como a Chauchescu, un sentimiento de grandeza va ganándole el corazón. Y piensa con orgullo que el final está ahí nomás, al alcance de su mano.
.

domingo, 4 de octubre de 2009

Joder al otro

Hay un ciclo que se repite en diversas ocasiones en la historia de los argentinos. Desconozco si es un fenómeno mundial, pero indudablemente es un sello propio, y cuándo uno repasa la historia (al menos la del siglo XX y la recién nacida historia del nuevo milenio) quizá siente que los argentinos tenemos un karma que no va a bajar nunca.


Ese ciclo mas o menos se articula del siguiente modo: crisis, recuperación, surgimiento de un líder o aparición de un partido o fuerza hegemónica, división social marcada entre los pro y los contra, conflictos, modificación de la fuerza gobernante (democráticamente o no), crisis. Como mínimo, sucedió cuatro veces: de algún modo con Yrigoyen, luego con Perón, nuevamente con Perón-Isabel y con Menem. Actualmente, pareceríamos ir en el mismo camino.

La pregunta del millón, claro, es por que pasa ésto. Y lo que siento es que en todos los casos el problema fundamental estuvo en la oposición, incluso en el caso de Menem que como queda bien claro no tengo ninguna simpatía ni por él ni mucho menos por su línea política o ideológica.

El problema de los argentinos, creo, es que no toleramos la existencia de una fuerza que tenga capacidad de estabilizarse en el poder, aún cuándo las mejoras y los avances son notables -como en el caso de Perón en los '50-. Es cierto, podría decirse que también pasa hoy en Venezuela, pero el pueblo venezolano ha logrado restituír en su momento al propio Chávez cuándo fué derrocado. En Brasil, Lula (indudablemente ayudado por O Globo y sus buenas relaciones con las grandes potencias, además de una excelente y para colmo afortunada gestión) sigue teniendo una popularidad alta y en Bolivia y Ecuador, Evo y Correa siguen firmes al frente de sus procesos autóctonos.

Me acuerdo cuándo, en la secundaria, el director -verdaderamente un buen tipo- nos dijo que había que votar a la Alianza porque era necesario cambiar de fuerza para desmantelar el aparato corrupto que organizaba la fuerza anterior. Lo que dijo no está tan lejos de lo que piensan muchos: los "políticos" son todos ladrones, hay que cambiarlos como los fusibles.

Esta visión del rol opositor es absolutamente autodestructiva, y nos condena a los argentinos a vivir oscilando todo el tiempo entre modelos antagónicos, como Kirchner - Menem, o Perón - "Revolución Libertadora". La oposición en Argentina (que no es sólo la oposición política, está claro) es algo así como una parca política, que viene cuándo ya considera que fué demasiado tiempo.

Esa interrupción contínua del curso de los procesos democráticos no sería posible si no hubiese un factor adicional: los intereses afectados. En el momento en que la población está preparada para el cambio y la fuerza política dominante empieza a profundizar su plan de gobierno afectando a algún interés particular (de peso, claro está), inmediatamente se enciende la luz roja y nos invade el horror de que un gobierno dure mas de diez años, nos damos cuenta de que el gobierno es corrupto, de que los funcionarios sin maquillaje tienen arrugas y puntos negros y decidimos que sería bueno para el país que venga cualquiera... ¿cualquiera? Bueno, no, el que mejor represente el sentimiento anti. Los militares, De la Rúa o Cobos, da igual.

En el pensamiento del anti es dónde se concentra el peligro. El anti, ante todo, odia. Y el odio es un sentimiento, no siempre posible de controlar desde la razón. El odio a Menem (tanto desde la izquierda como desde la derecha, pero principalmente desde la izquierda que es la misma izquierda que hoy despeja para que pasen el PRO y Cobos, y por supuesto el anti peronismo que ve peronismo en todos los lugares dónde se canta la marcha, aunque la cante Macri) puso a De la Rúa en el gobierno, y paradójicamente aceleró el deterioro del modelo menemista y su colapso definitivo, la aparición de niveles de corrupción peores que los de la década anterior, violencia, niveles de pobreza y exclusión récord, vaciamiento de las reservas... en fin, historia conocida.

La necesidad de joder al otro, joder a Menem, joder a Perón, ahora joder a Kirchner, hace que la oposición no razone demasiado cuál es el camino razonable a seguir, y hasta son capaces de juntarse agua y aceite, socialistas y radicales de derecha, peronistas disidentes y antiperonistas PRO, Ripoll y Miguens. Ya se lo dijo Longobardi a Macri: "Mauricio, no entiendo por que no se juntan ya". "¿Juntarnos para que, para hacer un asalto?", podría haber preguntado el Freddy Mercury en vías de desarrollo, porque estoy completamente seguro de que para Longobardi daba igual si "juntarse" implicaba también meter a Binner, a Solanas o a Castells.

Para colmo de males, los líderes de las tendencias anti mas furiosas suelen ser personas de edad considerable. Argumentan que el mundo alguna vez fué mejor, y que ésto antes no pasaba, aparecen los Grondona, los Neustadt (QEPND), Zamora, ¡los Menem!. Algunos jóvenes creen en aquel mundo que nunca existió pero que "seguramente debe haber existido", y se ponen el traje del contrato moral y de la Argentina de antaño, en dónde si querías trabajar trabajabas y todos tenían oportunidades (como nuestros abuelos europeos), nadie robaba y nadie moría. Los Adrián Perez y las Gabriela Michetti.
Siguiendo ésta lógica, está claro que el desafío principal no estaría en mejorar lo que ya está hecho, sinó en demoler todo lo hecho y empezar de nuevo, porque todo lo que se hizo hasta ahora estuvo mal, mal parido, corrupto desde su nacimiento. Y por eso con Perón el Estado fué fuerte, con Frondizi se debilitó, con Perón de nuevo volvió a fortalecerse, con Menem se volvió a debilitar, con los Kirchner volvió a fortalecerse y con Cobos, Macri o De Narváez se volverán a privatizar empresas, porque el fenómeno cíclico parece funcionar de ese modo: creo-destruyo, hago-deshago.

En éste sentido, y si no estoy terriblemente equivocado, me preocupa el futuro de la Argentina. Porque si los Kirchner dejan el gobierno no va a ser el fin del mundo. Pero, está claro, que si quien toma el poder llega con el anti kirchnerismo como principal argumento es de esperarse que el día después de las elecciones tengamos un grave problema. La oposición, envalentonada ahora por el resultado de las elecciones de junio, tiene el deber de acompañar al gobierno hasta 2011 mucho mas que si hubiesen perdido, porque en sus manos está no sólo el sistema democrático sinó también la evolución del país, la conservación de aquello que fué bien hecho y el acompañamiento y mejoramiento de aquello bueno por hacerse (¿alguien dijo "Ley de Medios"?).

Ojalá me equivoque, pero si efectivamente se termina el ciclo kirchnerista, no parece haber madurez en la oposición para enderezar el curso y acelerar a fondo, en lugar de volver a dar otro volantazo para regresar al principio. Si no nos hacen chocar.



martes, 8 de septiembre de 2009

Los anti

Yo creo haber hablado de este tema, pero hoy mientras viajaba en el bondi y después mientras caminaba, pensaba en la cuestión de ser anti en la Argentina.


Hoy por hoy me da tanta vergüenza ser anti, que incluso y a pesar de haber puteado a los Chavo Fucks y otros genios e iluminados del fútbol -y la vida- que laburaron para defenestrar y por fin echar a Basile, y de desagradarme de movida la chance de que Diego fuera el DT de la selección nacional, lo banco y no me banco a los que ya piden su cabeza. Como piden la de Cristina.

¿No ser anti implica ser pro? No estoy muy seguro, porque esa palabra nos la robaron. Así que no la voy a usar.

Pero estoy muy feliz de no ser anti, y de ser kirchnerista. Porque afortunadamente, ser kirchnerista me da una identidad política, hace que lo que defienda sea real, concreto, palpable. Hace que pueda encontrar virtudes y defectos puertas adentro, y que a pesar de pensar distinto a todos los compañeros, seguramente, compartamos un proyecto, lo defendamos y lo podamos debatir. Y aceptemos el sistema democrático representativo en el sentido de que confiemos en representantes y no esperemos que ellos hagan lo que nosotros haríamos, sinó lo que creen mejor para nosotros.

No todos los opositores al gobierno son anti. Pero los anti existen, y me da la sensación de que son mayoría en Argentina. Y si bien nosotros puteamos, nos enojamos, nos divertimos, somos irónicos y hasta podemos ser tildados de fanáticos, indudablemente tenemos la tranquilidad de conciencia de saber que no nos lavamos las manos, al menos en lo que respecta a decir abiertamente lo que creemos. La gran diferencia del anti con el que defiende una idea concreta, es que el anti siempre está protegido contra la crítica, a fin de cuentas el siempre elige lo mejor con el diario del lunes. Y nadie podrá reprocharlo, dado que no hay nada malo que el anti pueda haber apoyado o defendido. La mayoría lo legitima -"el 70% cree lo contrario"- el anti juega una lotería en la que tiene todos los números que no son el 5, si sale el 138, el lo tenía. El problema es que el anti nunca tiene un cartón suficientemente grande para meter todos los números. Es decir, lo que el anti piensa no existe, el anti es coyuntural. Ayer podía estar contra Menem por ser conservador y del PJ, mañana puede estar contra Kirchner por ser "chavista" y del PJ. Y después, dirá que De la Rúa es inepto como todos los radicales y que nadie gobierna como el PJ. En mi caso siempre estuve contra Menem, no porque sea anti Menem sinó porque no puedo concebir un proyecto nacional conservador y/o neoliberal. Y aun así, puedo reconocerle, incluso al menemismo, ciertos méritos como haber frenado exitosamente la hiperinflación -es cierto, el problema vino después- o haber acabado con el servicio militar obligatorio.

Muchos de los opositores aparentemente están esperando la llegada de aquella opción superadora, que se parezca lo mas fielmente posible a lo que ven a la mañana cuándo se levantan. Y por eso, se ven en la Casa Rosada y aventuran que tan bueno sería todo para todos nosotros si ellos estuvieran ahí. Nunca van a estar, porque nunca van a arriesgarse. Es mas fácil que lo haga el otro, que el otro decida tomar el riesgo de ensuciarse cometiendo errores en la empresa de mejorar el mundo. Y mientras todo esté cerca de lo que ellos quieren, entonces nadie levantará la voz. Pero cuándo aquella imágen borrosa se parece menos y cada vez menos a la del hombre o la mujer que miran el espejo, brota la furia interna otra vez. Cristina Kirchner será la quinta presidenta elegida por los propios argentinos en los últimos 24 años de democracia (sin contar a los interinos) y la quinta persona que termina puteada. Y entre los que putean, están tambien Ratazzi y Héctor Magnetto. Y también putean los puteados, como Menem o De la Rúa. Y lo mas loco, todos los puteados son de partidos diferentes y de tendencias notablemente diferentes.

Y llego a una hipótesis de por que en Argentina tener carácter y temperamento es mala palabra. ¿Por que los presidentes mejor recordados son los Alfonsín? ¿por que los mejores candidatos son los Binner, los Reutemann o los Cobos? ¿por que en su momento Kirchner le pareció buen candidato a los que ni siquiera lo conocían?

Yo creo que la respuesta es que todos ellos son como una canasta vacía.
Los Alfonsín, porque pasó mucho tiempo y porque de ellos podemos recordar lo que nos conviene (dialoguista, demócrata, consenso, paz). Pasa a un segundo plano la hiperinflación, los saqueos, el punto final, "felices pascuas" o la sospechosa matanza en La Tablada. O los chiflidos en la Rural. Alfonsín es valorado por haber sido -en el ideario de los que lo idolatran- un tipo sin carácter, que antes que imponer una idea propia era capaz de suicidarse y que siempre preguntaba a todos (si era necesario plebiscitando si debía ir al toilette) lo que se debía hacer.
Los Cobos, los Reutemann o los Binner, porque son un cheque en blanco. ¿Que es Cobos? ¿es radical? ¿es independiente? ¿es un inepto? ¿es un tapado? ¿es sólo un maratonista? ¿es un negador? ¿es un patriota? ¿es un corajudo? ¿es un servil? ¿es manipulable? ¿es facho? ¿es de izquierda? Todavía no lo sabemos. De Reutemann se ha dicho que es nacional y popular, que es facho, que es peronista, que es antiperonista, que es menemista, que no es menemista, que es bueno, que es malo, que es temperamental, que no tiene carácter, que es un sojero... y con Binner tenemos el mismo problema: poco se sabe de el, apoya al campo, pero es socialista, es moderado, no quiere dejar sin negocio al campo pero lleva el puño y la rosa tatuados en el corazón. A los socialistas le gusta y al campo también. Al campo también le gusta Solá, que no dice nada, que es peronista pero también es PRO. Entonces a Mariano T. le cae bien. El cheque en blanco se llena con lo que yo quiero. El problema, es que cuando voy a cobrar me encuentro con una sorpresa: el banco me dice que yo no podía llenarlo con lo que quería porque el cheque es una fotocopia.

Los candidatos en blanco como estos, como Das Neves y tantos otros no espantan al electorado como los Kirchner o las Carrió. El deterioro de Carrió sin ejercer la política mas allá de una banca de diputada y de un viaje a Disneyworld es notable (y eso que todavía tampoco nos queda claro que es lo que piensa). La explicación, es que Kirchner y Carrió nunca van a ser como el que se mira al espejo y se ve gobernando. En todo caso, el anti es capaz de elegir a uno u otro con tal de joder al que menos le gusta, pero le teme a los dos por igual. Por eso, Clarín borró a Carrió de su grilla a pesar de las relaciones carnales que la pitonisa quiere tener con el grupo. Carrió no sirve, porque Magnetto no ve en ella lo que el quiere ver en un presidente: a Magnetto.

Lo que le pasa a Magnetto le pasa a la gran mayoría de los argentinos. "Para gobernar como a mi me gustaría, nadie mejor que yo". Pero como llegar al gobierno requiere esfuerzo y ensuciarse las manos, mejor elegir a alguno en blanco y esperar que haga lo que yo quiera. Muchos esperan de Cobos, de Binner o de Reutemann que hagan lo que ellos harían si estuvieran en el gobierno. Queda claro que eso no va a pasar nunca, a menos que hagan 40 millones de clones de Cleto y gobierne para el 50% de la población. O que, como suele pasar, no joda demasiado al poder real y le perdonen la vida por unos años, hasta que haga algo que les molesta y lo empiecen a matar.

No sé si Cobos va a ser presidente. Pero sí tengo claro que su presidencia virtual ya le tiene preparado un escenario en el que él es el peor hijo de puta y el peor presidente de la historia. No soy adivino, ni estoy diciendo necesariamente lo que quiero creer. Estoy traspolando la historia democrática argentina post dictadura. El inconformismo con el sistema democrático, la pretensión de que los gobiernos hagan "lo que yo quiero" o sinó los defenestro, son un rasgo evidente de la sociedad argentina que, como tal, se ha convertido en un ejército de antis.


Esta nota en el blog de Tenembaum y Zlotogwiazda -y los comentarios- es un argumento que utilizo para sostener mi hipótesis. Por cierto, volvieron a filtrar un comentario que puse, parece que no se le puede decir a Tenembaum que lo que dice no te gusta porque los comentarios no pasan. No lo tengo a mano, pero lo guardé como evidencia de lo ofensivo y gratuito que fuí con el pobre Ernesto.



Fuentes:

Blog de Batman y Robin
http://periodistas.blog.arnet.com.ar/archive/2009/09/03/tabla-de-posiciones.html

Imagen:
http://blog.pucp.edu.pe/media/1592/20080727-anonimo.jpg
.

miércoles, 22 de julio de 2009

Politic-O-metro

Encuentro Latinoamericano no solo truchea estadísticas, sinó que también pone herramientas al servicio de la comunidad.

Por eso señor, por eso señora, si usted no sabe si es peronista, radical, de izquierda, de derecha, o si está leyendo a Aguinis, haga el favor, cliquee en el link debajo de la imágen ¡y hágase un test! La prevención es el mejor remedio.



Por supuesto, a tomarlo con el humor y la poca seriedad que merece el juguetito. Y si van a tomar algo en serio, ¡entonces retrocedan un posteo! que el tema anterior está mas jugoso para el debate. Cualquier otra cosa que se tomen no va por cuenta de la casa, ni nos responsabilizamos.

Requisito: sólo tener instalado Excel o similares.



Fuentes:

La foto se la afanamos a los Conurbanos, ¡no digan nada eh!